Contenido
Capitulos
  1. Exploración de los nuevos hallazgos
  2. Los intervalos genésicos reales frente a los preferidos
  3. La anticoncepción destinada a espaciar los nacimientos
  4. ¿Quién tiene intervalos más cortos?
  5. Cómo pueden los programas ayudar a las parejas a espaciar los nacimientos
Temas principales

Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins University Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.

Volumen XXX, Número 3
Verano de 2002
Serie L, Número 13
Temas sobre salud mundial

Características de las mujeres

Son varias las características demográficas y socioeconómicas que influyen en las prácticas de espaciamiento de las mujeres. Está incluida entre ellas la edad de la mujer al nacer cada hijo, el número de hijos que ya tiene y el grado de instrucción, la condición social, la participación en la fuerza de trabajo y el lugar de residencia.

Edad materna y número de hijos. Las mujeres más jóvenes tienen más probabilidad que las mujeres de más edad de tener el hijo siguiente dentro de los 3 años (ver el cuadro 7). En los 50 países con datos de las EDS, sin excepción, 60% o más de las mujeres de 15 a 19 años de edad tienen intervalos genésicos menores de 3 años. En solo 2 países de 55, 60% de las mujeres de 40 años o más tienen intervalos genésicos menores de 3 años. En unos pocos países, como Botswana, Brasil, Etiopía y Togo, hay poca o ninguna diferencia después de los 30 años de edad.

En la mayoría de los países las mujeres con menos hijos tienen intervalos genésicos más cortos que las mujeres con más hijos, pero en algunos países ocurre lo contrario. En 21 países de 28 estudiados con datos de las EDS, las mujeres con uno o dos hijos tenían intervalos genésicos más cortos que las mujeres con cuatro o cinco hijos. En 19 países de los 28, los intervalos genésicos eran de 2 meses menos o más cortos, y en 4 países los intervalos eran de 4 meses menos o más cortos. Pero en cinco países, Brasil, Colombia, Indonesia, Namibia y Paraguay, las mujeres con cuatro o cinco hijos tenían intervalos genésicos más cortos (105).

Educación. En 38 países de 51 con datos de las EDS, las mujeres sin ninguna instrucción tenían más probabilidad que las mujeres instruidas de espaciar los nacimientos por menos de 3 años (ver el cuadro 7). En siete países encuestados, sin embargo, las mujeres con instrucción secundaria o superior tenían más probabilidad de dejar intervalos menores de 3 años. Una explicación es que en esos países las mujeres con más educación se casan más tarde y tienen los hijos en rápida sucesión (35, 118, 147). En otros siete países hay poca o ninguna diferencia entre los intervalos genésicos de las mujeres sin ninguna instrucción y los de las mujeres con educación secundaria o superior.

Los investigadores no han explicado por qué el nivel educativo de las mujeres influye en los intervalos genésicos de distinta manera de un lugar a otro. Las diferencias en las preferencias acerca de la procreación pueden explicar algunas diferencias en el espaciamiento de los nacimientos (ver el recuadro, El espaciamiento de los nacimientos: es cuestión de elegir). En algunos países es más probable que las mujeres con un nivel educativo más alto practiquen la anticoncepción para prolongar los intervalos genésicos (166, 184). Además, estas mujeres tal vez trabajen fuera del hogar o vivan en regiones urbanas, condiciones ambas que pueden llevar a un espaciamiento más largo de los nacimientos.

Condición social y empleo. Las mujeres de condición más baja, sea dentro del hogar o de la sociedad, y las mujeres que no están empleadas tienden a tener intervalos genésicos más cortos que las mujeres de condición más alta o que están empleadas. En Turquía, por ejemplo, las mujeres con menos poder decisorio en cuestiones reproductivas y económicas y que típicamente no trabajan fuera del hogar, tienen intervalos genésicos 5,4 meses más cortos que las mujeres con más poder decisorio, que generalmente están empleadas (76). En la India, las mujeres de condición social y económica más baja tienen intervalos genésicos medianos de 14 meses, en comparación con 21 meses entre las mujeres de condición más alta (118). En algunos países la participación en la fuerza de trabajo tiene poco o ningún efecto en el momento cronológico en que las mujeres tienen el primer hijo, pero tiene influencia cuando estas tienen los hijos subsiguientes (46, 127). Además, las mujeres que trabajan fuera del hogar, sobre todo las que viven en zonas urbanas, pueden tener más instrucción y es más probable que practiquen la anticoncepción para espaciar los nacimientos (166).

In this family in Somalia three sisters care for their younger male sibling.

Sammy Ndwiga

En esta familia de Somalia, tres hermanas cuidan al hermano más pequeño. En lugares donde la preferencia cultural por los hijos varones está muy arraigada, muchas parejas tienen otro hijo poco después del nacimiento de una hija y continúan teniendo hijos hasta que nace el varón.

Lugar de residencia. En 51 países de 55 encuestados por las EDS, las mujeres que viven en zonas rurales tienen más probabilidad que las que viven en zonas urbanas de tener intervalos genésicos de menos de 3 años. Las mayores diferencias se encuentran en América Latina y el Caribe, Europa Oriental y Asia Central. En solo tres países, Chad, Mozambique y Pakistán, es más probable que las mujeres de zonas urbanas tengan intervalos genésicos menores de 3 años que las mujeres de zonas rurales. En dos países hay poca o ninguna diferencia (ver el cuadro 7). Estos hallazgos no causan sorpresa, puesto que las mujeres de zonas urbanas tienen mejor acceso a la educación y el empleo.

Normas culturales

Las normas y costumbres culturales que influyen en las prácticas de espaciamiento incluyen la presión ejercida en la mujer para que esta demuestre su fecundidad, lactancia y prácticas de abstinencia puerperal. Las preferencias por los hijos varones pueden también influir en los intervalos genésicos.

Presión para demostrar la fecundidad. Ante la presión de las familias o la sociedad para que procreen, las parejas quieren tener el primer hijo muy pronto después del matrimonio y continuar teniendo hijos rápidamente. En algunas sociedades el hecho de tener muchos hijos seguidos es signo de virilidad masculina y de fecundidad femenina. En la sociedad tradicional de la India, por ejemplo, la procreación confiere prestigio a la nueva esposa, de modo que las parejas tienen el primer hijo muy pronto (118, 148). La presión social para dar a luz a la brevedad posible también es común en el África Subsahariana y el Cercano Oriente y África del Norte (49).

Prácticas de amamantamiento. Sea que la mujer amamante o no, con cuánta frecuencia y por cuánto tiempo son todos factores que han de influir en sus prácticas de espaciamiento de los nacimientos (54, 72, 119, 208, 209). En la mayoría de los países en desarrollo casi todas las mujeres amamantan a sus hijos recién nacidos (65, 93). La lactancia materna, empero, difiere de una cultura a otra, tanto en duración como en frecuencia (93, 206). Entre las regiones en desarrollo la duración del amamantamiento se extiende desde un promedio de 14 meses en América Latina y el Caribe a 21 meses en el África Subsahariana (65).

Las prácticas de amamantamiento determinan por cuánto tiempo las mujeres permanecerán amenorreicas, sin menstruación, y por lo tanto con menos probabilidad de quedar embarazadas, después de dar a luz (207). Las mujeres que dan exclusivamente el pecho, o casi exclusivamente, permanecen amenorreicas por más largo tiempo (92). Entre 55 países con datos de las EDS, las mujeres del África Subsahariana tienen la duración mediana más larga de la amenorrea puerperal, desde unos 7 meses en Comoros a 17 meses en Rwanda. Las mujeres del Cercano Oriente y África del Norte tienen la duración más corta, de 3 meses en Turquía, a 6 meses en Yemen. La amenorrea también es más larga cuando la mujer tiene más hijos y vive en la pobreza (207).

Abstinencia después del parto. Las parejas que no practican la abstinencia sexual después del parto, evitando la actividad sexual por varios meses después del nacimiento, tienden a tener rápidamente el hijo siguiente. La abstinencia después del parto, empero, es común en numerosos países. Cuando esa abstinencia se prolonga por más tiempo que la amenorrea puerperal, esta práctica puede ayudar a las mujeres a demorar el embarazo siguiente.

Las creencias tradicionales suelen influir en la actividad sexual después del parto (149). En Lesotho, por ejemplo, las madres se mantienen separadas de sus maridos todo el tiempo que están amamantando pues creen que las relaciones sexuales con una madre lactante podrían estropear la leche de esta (98).

Mientras los tabúes contra la actividad sexual después del parto están muy extendidos, principalmente en África, la duración de la abstinencia después del parto varía grandemente dentro de los países y entre un país y otro (190). En 55 países encuestados por las EDS desde 1990, la duración mediana de la abstinencia después del parto en el África Subsahariana se extiende desde 2 meses en Uganda hasta 22 meses en Guinea. En otras partes, salvo pocas excepciones, el período oscila entre 1 mes y 3 meses. En los países donde el período de abstinencia después del parto es casi igual o más breve que el período amenorreico, como en Chad, Guatemala y Nepal, la abstinencia por sí sola tiene poco efecto en los intervalos genésicos (62).

En muchos países los efectos de la abstinencia después del parto y la amenorrea combinadas, la falta de susceptibilidad del postparto, explican el espaciamiento de los nacimientos por períodos de hasta 2 años (65, 179). En 26 de los 55 países encuestados, la duración mediana de la falta de susceptibilidad del postparto es de 1 año o más, y de casi 2 años en Burkina Faso y Guinea. La duración mediana es de menos de 6 meses en solo nueve de los países encuestados.

Preferencia por el hijo varón. Las parejas que prefieren tener hijos varones tienden a tener el hijo siguiente poco después del nacimiento de una hija. En China, por ejemplo, entre las mujeres que habían dado a luz una hija, casi todas tuvieron el hijo siguiente dentro de un período de 37 meses. En cambio, entre las mujeres que habían dado a luz un varón, en su mayoría tuvieron el hijo siguiente dentro de un período de 46 meses (58). Entre los 55 países con datos, es más probable que en todas las regiones, excepto en América Latina, las mujeres tengan el hijo siguiente dentro de un período de 3 años después del nacimiento de una hija que después del nacimiento de un hijo (ver el cuadro cuadro 7).

La preferencia por los hijos varones es especialmente marcada en Asia Meridional y Oriental, donde las personas suelen valorar a los hijos de diferente manera que a las hijas. En Corea, por ejemplo, los hijos continúan el linaje familiar, elevan sus rezos a los antepasados y pueden ayudar a sostener a los padres en la vejez (96). De manera similar, en la India los hijos tienden a tener para sus padres un valor económico, social y religioso más alto (11), mientras las hijas pueden ser consideradas una desventaja económica (88).


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