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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202-4012, USA
Diciembre de 1997 Serie M, Número 13 |
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recimiento de la població y necesidades alimentarias En numerosos países el rápido crecimiento de la población dificulta mantener la producción agrícola a la par de la creciente demanda de alimentos. En su mayoría, esos países ya están cultivando prácticamente toda la tierra arable y destinando cada vez más tierras marginales a los cultivos. "Lamentablemente, el crecimiento de la población continúa sobrepasando la disponibilidad de alimentos en muchos países", informó Jacques Diouf, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en la Cumbre Mundial de la Alimentación celebrada en Roma en 1996 (99). Entre 1985 y 1995, por ejemplo, la producción de alimentos quedó por detrás del crecimiento de la población en 64 de 105 países estudiados por la FAO (114). Entre las regiones, África fue la más rezagada. La producción de alimentos por persona bajó en 31 de 46 países africanos (114, 119). Las inquietudes generadas por la producción agrícola rezagada y el rápido crecimiento de la población y por los sistemas inadecuados de distribución de alimentos han llevado a que se preste atención internacional al concepto de seguridad alimentaria (43, 97, 99). FAO define la seguridad alimentaria como una "situación en la que todas las personas tienen en todo momento acceso a alimentos seguros y nutritivos para mantener una vida sana y activa" (99). Según esta definición, unos dos mil millones de personas —una persona de cada tres— carecen de seguridad alimentaria. O no pueden producir alimentos suficientes ellos mismos o no tienen los medios para comprarlos en el mercado interno. Como resultado, sufren de deficiencias proteinoenergéticas y de micronutrientes en su alimentación (98, 132, 133). Si bien la economía global probablemente produce alimentos suficientes para alimentar a casi 6.000 millones de habitantes del mundo, e incluso a más si se distribuyeran equitativamente, estos alimentos no se hallan fácilmente accesibles a muchos millones de personas. Los recursos naturales, la población y las tecnologías de producción agrícola están desigualmente distribuidos en el mundo. Algunos países producen más alimentos de los que necesitan para el consumo interno, mientras que otros no producen lo suficiente para garantizar el acceso de todos sus habitantes a una alimentación adecuada (69). De modo que una mejor distribución de los alimentos es un componente esencial de cualquier estrategia mundial para mejorar la seguridad alimentaria (109) (ver la Distribucion de los alimentos). Aunque la manera en que la mayoría de la gente vive y trabaja no tiene mucho efecto en las políticas de distribución de alimentos, en la vida cotidiana las personas, como consumidores y productores, tienen gran influencia en la oferta y la demanda de alimentos. Si bien los cambios en las políticas de distribución de alimentos se deciden en las capitales nacionales y en negociaciones internacionales, es mucho lo que las comunidades y los individuos pueden hacer para influir en la oferta y la demanda de alimentos. Por lo tanto, los programas y políticas que permiten a la gente mejorar la productividad agrícola, manejar los recursos naturales y planear la familia son esenciales para mejorar la seguridad alimentaria. |