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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202-4012, USA
Diciembre de 1997 Serie M, Número 13 |
La escasez de agua y su contaminación restringen el desarrollo en general y la producción de alimentos en particular (97). Sólo 3% del agua del planeta es agua dulce, y en su mayor parte está contenida en los casquetes de hielo y glaciares y en acuíferos subterráneos. Sólo alrededor de un centésimo del 1% del suministro total de agua en el mundo se halla fácilmente disponible para el consumo humano. Si estuviera uniformemente distribuida, esta cantidad sería suficiente para las necesidades actuales (54), pero como es obvio, está desigualmente distribuida. Por ejemplo, en Arabia Saudita, un país árido, unas 40 personas deben compartir la misma cantidad de agua disponible para una persona en Malasia, de clima tropical (99). El hidrólogo Malin Falkenmark y colegas han calculado que, una vez que los recursos hídricos de un país bajan a menos de 1.700 metros cúbicos por persona por año, puede preverse que el país ha de experimentar presiones hídricas periódicas. Presión hídrica significa que al menos durante parte del año no pueden satisfacerse todas las necesidades hídricas sin extraer agua subterránea o utilizar el agua de superficie sin dar tiempo a que se repongan estos recursos (28). Si la cantidad de agua disponible baja a menos de 500 metros cúbicos por persona por año, los países enfrentan condiciones de absoluta escasez de agua (26, 28, 119). La escasez de agua o la presión hídrica crónica dificultan los esfuerzos por expandir la producción agrícola para mantenerla al mismo ritmo que el crecimiento de la población. La cantidad de tierra de regadío disponible per cápita y la producción de cereales per cápita generalmente ascienden o descienden juntas. De 1950 a 1980, por ejemplo, la superficie de las tierras de regadío aumentó, lo mismo que la producción de cereales. Pero durante los años ochenta y noventa, tanto la tierra de regadío per cápita como la producción cerealera declinaron (9). En 1990, 28 países que combinados tienen una población de 335 millones sufrieron presión hídrica crónica o franca escasez. En 2025, 52 países pueden verse frente a la escasez de agua, lo que afectaría a 3.000 millones de personas —un 40% de la población mundial proyectada (26, 119). Los 20 países del Cercano Oriente y del Norte de África enfrentan las peores perspectivas: la disponibilidad anual de agua per cápita ya ha descendido a sólo 1.250 metros cúbicos, 60% menos que en 1960. De acuerdo con las proyecciones, en 2025 los suministros per cápita habrán disminuido otro 50%, descendiendo a 650 metros cúbicos. Actualmente, Jordania y Yemen extraen de acuíferos subterráneos 30% más por año que el agua que se repone (26, 73, 129). Contaminación. En numerosos países la contaminación del agua ha contribuido a su escasez y, por ende, ha restringido la producción de alimentos y ha causado problemas de salud (133). Por ejemplo, de 78 ríos importantes en China, 54 están seriamente contaminados. Más de 40% de los ríos de Malasia están tan abarrotados de desechos municipales, industriales y agrícolas que se hallan biológicamente inertes (41). Los casi 450 kilómetros cúbicos de aguas negras que se descargan en las aguas de superficie todos los años requieren 6.000 kilómetros cúbicos adicionales de agua dulce —dos tercios del total mundial de la escorrentía de aguas estables— para diluir las aguas negras y llevarlas a los océanos (333).
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