Contenido

        Capítulos
  1. Crecimiento de la población y necesidades alimentarias
  2. Hambre en medio de la abundancia
  3. Límites y restricciones
  4. Pasos que llevan a la seguridad alimentaria
  5. Coordinación de las políticas demográficas y agrícolas

Temas Principales


Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202-4012, USA


Volumen XXV, Número 4
Diciembre de 1997
Serie M, Número 13
Protección de los recursos naturales

En muchas zonas los dos recursos naturales más esenciales para la producción agrícola —tierras arables y agua dulce— están degradándose y contaminándose (ver las Escasez de tierras arables and Escasez de agua in Chapter 3). A menos que se tomen medidas inmediatas para invertir esta tendencia, aumentarán los riesgos de daño irreversible de la base de recursos.

Recursos en tierras. La pérdida de tierras agrícolas productivas por erosión y degradación del suelo puede reducirse si se adoptan medidas para la conservación del suelo, como elegir los cultivos de acuerdo con los tipos de suelo, utilizar métodos agrícolas adecuados para el terreno, mejorar el suelo con materia orgánica, cultivar en terrazas las laderas empinadas, circundar las parcelas cultivadas con árboles para fijar el suelo y manejar mejor las cuencas colectoras (98). Los agricultores también pueden proteger la tierra si adoptan la agricultura de labranza superficial o sin labranza y la rotación de cultivos, dando así oportunidad al suelo de recuperar nutrientes.

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Estas mujeres indias usan una toma de agua comunal para beber y lavar. En el año 2050 más de 4.000 millones de habitantes resultarán afectados por los problemas de la escasez de agua. El mundo necesita una "revolución azul" tanto como otra revolución verde.
En muchas zonas degradadas la rehabilitación de la tierra ha demostrado requerir tanto tiempo y mano de obra y ser tan cara que es prácticamente imposible. La India, por ejemplo, ha tratado por decenios de resolver el problema de la degradación de la tierra en regiones áridas y semiáridas, pero con escaso resultado (98). En otros lugares, sin embargo, se ha tenido más éxito. En 1979, por ejemplo, después de un extenso proyecto de rehabilitación de tierras, China logró aumentar en un 70% la producción de alimentos en el condado de Mizhi, en la meseta de Loess. El proyecto, llevado a cabo en cooperación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ayudó a los agricultores a cubrir de vegetación permanente empinadas laderas, cultivar otras en terrazas y controlar la erosión de las hondonadas construyendo pequeños diques con piedras y bolsas de arena. Numerosos agricultores también reemplazaron los cultivos anuales con cultivos perennes, como alfalfa, que sujeta el suelo en su lugar (98)

. Recursos hídricos. El mundo necesita una "revolución azul" tanto como otra revolución verde. De acuerdo con la proyección media de población de las Naciones Unidas, en el año 2050 más de 4.000 millones de personas resultarán afectadas por la escasez de agua. Para entonces, por ejemplo, en Nigeria solamente se dispondrá de sólo unos 900 metros cúbicos por persona, en comparación con 3.200 metros cúbicos por persona en 1990 (26).

Un mundo en el que escasea el agua es un mundo inestable. Más de 200 sistemas fluviales atraviesan fronteras internacionales; casi 100 países comparten 13 ríos y lagos importantes (26, 73). Las prácticas de utilización del agua en países aguas arriba pueden afectar el abastecimiento de agua en los países aguas abajo. Pueden originarse disputas, especialmente donde los países con rápido crecimiento de la población y tierras arables y suministros de agua limitados compiten por el acceso al agua. Etiopía, por ejemplo, proyecta desviar más aguas del Nilo Azul para la agricultura de regadío, mientras Egipto, aguas abajo, depende de las aguas del Nilo para su propia existencia (41).

En lugar de aprovechar el agua según el criterio de que "al que madruga Dios lo ayuda", los países y regiones necesitan ordenar la distribución y utilización de los recursos hídricos de modo que todos reciban una parte equitativa. Si se garantizara el acceso a los suministros de agua también se ayudaría a los países con déficit de alimentos a mejorar su producción agrícola. Algunos países han negociado satisfactoriamente convenios sobre el aprovechamiento de los recursos hídricos —India y Bangladesh, por ejemplo, que comparten el Ganges, el río más grande e importante del continente indio (14).

Con la perspectiva de menos agua por persona, los países deben conservar los recursos hídricos disponibles y manejarlos mejor que en el pasado. Existen numerosas estrategias y tecnologías para ayudar a ahorrar agua y distribuirla equitativamente. Son ejemplos, la construcción de embalses y pequeñas represas de captación para almacenar agua durante la estación de las lluvias y aprovecharla en la estación seca, permitiendo así que se recuperen los acuíferos; la reducción de las fugas en las cañerías de agua en zonas urbanas; la protección de las cuencas colectoras plantando árboles para reducir la erosión y el reciclaje municipal de aguas servidas para uso agrícola (98, 99).

Como el agua de riego se derrocha en casi todas partes, hay muchas maneras de conservar el agua a corto plazo en la agricultura (97, 98, 99). En particular, los pasos siguientes pueden fomentar el aprovechamiento eficiente del agua y promover la conservación:

  • El mejoramiento del diseño de los sistemas de riego y la aplicación de tecnologías más apropiadas para el clima y el terreno en cuestión pueden reducir en gran medida el despilfarro y mejorar el rendimiento de los cultivos. Los agricultores israelíes, por ejemplo, recurren al riego por goteo; cada planta recibe agua a través del propio pequeño tubo de goteo. Mediante esta técnica han aumentado la eficiencia del riego hasta un 95%. En los últimos 20 años la producción alimentaria de Israel ha aumentado al doble sin que se use más agua (26).
  • La fijación del precio del agua de acuerdo con su valor real, en lugar de subvencionarlo, puede tener un efecto inmediato en la utilización del agua, estimulando a los agricultores a ahorrar agua y a usarla más eficientemente (73).
  • Para ciertos fines agrícolas el agua servida de viviendas y municipalidades ("aguas negras") pueden sustituir el agua dulce. Por ejemplo, en Calcuta las lagunas de aguas residuales se aprovechan para criar carpas y regar los huertos familiares (26). En la mayoría de los casos las aguas residuales deben ser previamente tratadas a fin de eliminar los agentes patógenos.
  • La cosecha de agua y los planes de riego económico pueden ayudar a los agricultores pobres a satisfacer sus necesidades de agua. Para cosechar agua se cavan pozos para recogerla de las escorrentías y utilizarla para regar cultivos, pastos y árboles durante los meses secos. En lugares donde se ha utilizado esta técnica, como en Kenya, Burkina Faso y Níger, los cultivos rinden el doble de los producidos con métodos agrícolas de secano (99).
  • La repoblación forestal de las cuencas hidrográficas altas puede contribuir a reducir las escorrentías y elevar los niveles de humedad del suelo, ayudando a reponer los acuíferos subterráneos y captando más agua para uso humano (26, 99).
A la larga, los países deben diseñar y ejecutar estrategias para el manejo de cuencas hidrográficas enteras. En algunos casos, donde dos o más países comparten cuencas hidrográficas, los esfuerzos para el manejo deben trascender las fronteras nacionales (97).

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