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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202-4012, USA
Diciembre de 1997 Serie M, Número 13 |
En muchas zonas los dos recursos naturales más esenciales para la producción agrícola —tierras arables y agua dulce— están degradándose y contaminándose (ver las Escasez de tierras arables and Escasez de agua in Chapter 3). A menos que se tomen medidas inmediatas para invertir esta tendencia, aumentarán los riesgos de daño irreversible de la base de recursos. Recursos en tierras. La pérdida de tierras agrícolas productivas por erosión y degradación del suelo puede reducirse si se adoptan medidas para la conservación del suelo, como elegir los cultivos de acuerdo con los tipos de suelo, utilizar métodos agrícolas adecuados para el terreno, mejorar el suelo con materia orgánica, cultivar en terrazas las laderas empinadas, circundar las parcelas cultivadas con árboles para fijar el suelo y manejar mejor las cuencas colectoras (98). Los agricultores también pueden proteger la tierra si adoptan la agricultura de labranza superficial o sin labranza y la rotación de cultivos, dando así oportunidad al suelo de recuperar nutrientes.
. Recursos hídricos. El mundo necesita una "revolución azul" tanto como otra revolución verde. De acuerdo con la proyección media de población de las Naciones Unidas, en el año 2050 más de 4.000 millones de personas resultarán afectadas por la escasez de agua. Para entonces, por ejemplo, en Nigeria solamente se dispondrá de sólo unos 900 metros cúbicos por persona, en comparación con 3.200 metros cúbicos por persona en 1990 (26). Un mundo en el que escasea el agua es un mundo inestable. Más de 200 sistemas fluviales atraviesan fronteras internacionales; casi 100 países comparten 13 ríos y lagos importantes (26, 73). Las prácticas de utilización del agua en países aguas arriba pueden afectar el abastecimiento de agua en los países aguas abajo. Pueden originarse disputas, especialmente donde los países con rápido crecimiento de la población y tierras arables y suministros de agua limitados compiten por el acceso al agua. Etiopía, por ejemplo, proyecta desviar más aguas del Nilo Azul para la agricultura de regadío, mientras Egipto, aguas abajo, depende de las aguas del Nilo para su propia existencia (41). En lugar de aprovechar el agua según el criterio de que "al que madruga Dios lo ayuda", los países y regiones necesitan ordenar la distribución y utilización de los recursos hídricos de modo que todos reciban una parte equitativa. Si se garantizara el acceso a los suministros de agua también se ayudaría a los países con déficit de alimentos a mejorar su producción agrícola. Algunos países han negociado satisfactoriamente convenios sobre el aprovechamiento de los recursos hídricos —India y Bangladesh, por ejemplo, que comparten el Ganges, el río más grande e importante del continente indio (14). Con la perspectiva de menos agua por persona, los países deben conservar los recursos hídricos disponibles y manejarlos mejor que en el pasado. Existen numerosas estrategias y tecnologías para ayudar a ahorrar agua y distribuirla equitativamente. Son ejemplos, la construcción de embalses y pequeñas represas de captación para almacenar agua durante la estación de las lluvias y aprovecharla en la estación seca, permitiendo así que se recuperen los acuíferos; la reducción de las fugas en las cañerías de agua en zonas urbanas; la protección de las cuencas colectoras plantando árboles para reducir la erosión y el reciclaje municipal de aguas servidas para uso agrícola (98, 99). Como el agua de riego se derrocha en casi todas partes, hay muchas maneras de conservar el agua a corto plazo en la agricultura (97, 98, 99). En particular, los pasos siguientes pueden fomentar el aprovechamiento eficiente del agua y promover la conservación:
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