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Glosario de términos hidrológicos importantes
La conexión costera
El buen éxito del esfuerzo mundial por erradicar la dracunculosis
¿A la guerra por el agua?
Restauración de la bahía de Chesapeake


Glosario de términos hidrológicos importantes

Acuífero: una capa o sección de tierra o roca que contiene agua dulce, denominada agua subterránea (toda agua que se almacena naturalmente bajo tierra o que circula a través de las rocas o el suelo, llenando fuentes y pozos).

Ciclo hidrológico: ciclo natural por el cual el agua se evapora de los océanos y otras masas de agua, se acumula como vapor de agua en las nubes y vuelve a los océanos y otras masas de agua en forma de precipitación. Las precipitaciones que caen sobre la tierra tienen dos componentes: la escorrentía y la humedad procedente de la evapotranspiración.

Agua no renovable: el agua de los acuíferos y otros depósitos naturales que no se vuelven a llenar a través del ciclo hidrológico o se llenan tan lentamente que se agotan si se extraen apreciables cantidades de agua para uso humano. Los acuíferos fósiles pertenecen a esta categoría: se vuelven a llenar tan lentamente a lo largo de los siglos que son, en efecto, un recurso no renovable.

Agua renovable: agua dulce que se repone continuamente por el ciclo hidrológico y puede extraerse dentro de límites razonables de tiempo, como el agua de los ríos, lagos o estanques que se llenan con las precipitaciones o la escorrentía. La capacidad de renovación de una fuente de agua depende tanto del ritmo natural de reposición como del ritmo a que se extrae el agua para uso humano.

Escorrentía: agua que se origina como precipitación sobre la tierra y luego se escurre por la tierra hasta llegar a los ríos, corrientes y lagos, llegando finalmente a los océanos, mares interiores o acuíferos, a menos que primero se evapore. La porción de escorrentía de la cual puede dependerse año tras año y fácilmente aprovechada por el hombre se denomina escorrentía estable.

Consumo de agua: uso del agua que resulta en su evaporación o transpiración (a través de las plantas) o que de otra manera no está disponible para uso humano subsiguiente.

Extracción de agua: la toma de agua dulce para uso humano de cualquier fuente o depósito natural, como un lago, río o acuífero. Si no se consume, el agua puede volver al medio ambiente y usarse otra vez.

Escasez de agua: según el consenso creciente de los hidrólogos, un país tiene escasez de agua cuando el suministro anual de agua dulce renovable es inferior a 1.000 metros cúbicos por persona. Esos países probablemente experimenten condiciones crónicas y extendidas de escasez de agua que han de obstruir su desarrollo.

Tensión hídrica: un país tiene tensión hídrica cuando el suministro anual de agua dulce renovable está entre los 1.000 y 1.700 metros cúbicos por persona. Esos países probablemente experimenten condiciones temporales o limitadas de escasez de agua.


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La conexión costera

En todo el mundo la población está concentrada a lo largo o cerca de la costa o en valles ribereños, ocupando sólo 10% de la zona continental de la tierra. En las zonas costeras, las actividades humanas están en vías de aniquilar los ecosistemas costeros y oceánicos y la riqueza de la biodiversidad que éstos albergan.

Patrones demográficos. En todo el mundo los habitantes se aglutinan cerca de la costa. Más de la mitad de la población mundial —unos 3.200 millones— ocupan una zona costera de 200 kilómetros de ancho. Con excepción de la India, la mayor parte de la población de Asia es costera. En China, por ejemplo, cerca del 60% de la población de l.200 millones vive en 12 provincias costeras, a lo largo del valle del río Yangtse, y en dos municipalidades costeras: Shanghai y Tianjin. A lo largo de los 18.000 kilómetros del litoral continental, la densidad de la población está, término medio, entre 110 y 1.600 personas por kilómetro cuadrado.

La población de América Latina y el Caribe es aún más costera. Entre los países costeros de la región, con una población total de unos 610 millones, tres cuartos de los habitantes viven en un radio de 200 kilómetros de la orilla del mar.

Solo en África son más los habitantes que viven en el interior del continente que los que viven a lo largo o cerca de las zonas litorales. Pero en los últimos dos decenios, las ciudades costeras de África —centros de intercambio y comercio— han estado creciendo a razón de 4% por año o más, a medida que millones de personas migran del interior. Acra, Abidjan, Dakar, Dar es Salaam, Lagos y otras ciudades costeras han visto ascender desmesuradamente el número de habitantes a causa de la inmigración.

En reconocimiento del rápido crecimiento de la población y la creciente contaminación del agua, representantes de 38 países marítimos de África se reunieron en julio de 1998 en Maputo, Mozambique, para considerar las distintas maneras de "proteger, ordenar y valorar" el ambiente costero del continente frente a recursos limitados, saneamiento deficiente y necesidades del proceso de desarrollo.

Consecuencias ambientales. El crecimiento de la población, la urbanización y la industrialización con poca consideración por el ambiente están contaminando y agotando los recursos costeros y oceánicos. Considérense las tendencias siguientes:

  • El mundo ha perdido la mitad de las zonas pantanosas costeras, incluidos los pantanos de mangles y los esteros salobres. En el siglo pasado los bosques de mangles fueron diezmados. Se estima que se han destruido o degradado apreciablemente 25 millones de hectáreas.
  • En prácticamente todas las zonas costeras habitadas, están disminuyendo los cuadros de hierbas marinas, vitales como viveros de peces y zonas de alimentación.
  • Los arrecifes de corales, como el bosque húmedo tropical, están siendo saqueados en nombre del desarrollo. De los 600.000 kilómetros cuadrados de arrecifes que se encuentran en los mares tropicales y subtropicales, 70% podrían perderse en el término de 40 años.
  • Las pesquerías costeras y oceánicas están en seria declinación. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en 1995 casi 70% de las existencias de peces se hallaban completa o sumamente explotadas, sobreexplotadas, agotadas o en lenta recuperación.
  • Al atascarse las aguas costeras con las aguas servidas sin tratar y los contaminantes agrícolas e industriales, los ecosistemas comienzan a desintegrarse.
Vínculos con el agua dulce. Cuando las actividades humanas dañan los ecosistemas de agua dulce, terminan dañando también los ecosistemas de agua salada. Los océanos están conectados a la zona continental mediante complejas redes de ríos, corrientes y lagos que constituyen las cuencas hidrológicas. Una mejor ordenación de los recursos de agua dulce ayudará a proteger las aguas costeras del mundo. Si se protegiera el ambiente costero en lugar de tratar a los océanos y los mares como si fueran basurales, se ayudaría a evitar un posible desastre ecológico en el futuro.

Fuente: Adaptado del libro de Don Hinrichsen titulado Coastal Waters of the World: Trends, Threats and Strategies. Washington, D.C., Island Press, 1998 (90).


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El buen éxito del esfuerzo mundial por erradicar la dracunculosis

La dracunculosis, infección causada por el gusano de Guinea (Dracunculus medinensis), puede convertirse pronto en la primera enfermedad parasitaria completamente eliminada por el hombre gracias a una campaña mundial de erradicación (201). La campaña se inició en 1986 y gracias a ella se estima que la prevalencia de la enfermedad se redujo en un 95% (23). Iniciada por el Carter Center para ayudar a los programas nacionales de erradicación, la campaña se empeña en el mejoramiento del abastecimiento de agua de las comunidades, distribución de tamices de tela entre las familias, educación sanitaria y vigilancia de la enfermedad (24).

Para localizar las zonas en las que la dracunculosis es endémica, la campaña de erradicación trabaja en estrecha colaboración con los agentes de salud locales. En Pakistán y el Irán se ofrecieron con amplia publicidad recompensas en efectivo de hasta US$850 para ayudar a encontrar todos los casos restantes de dracunculosis (201). Se creó un registro de historias de casos potenciales y el personal del programa las investigó inmediatamente. Los casos encontrados en Pakistán recibieron hasta US$150 para que cumplieran con las medidas de contención, manteniendo envuelta la piel donde está apareciendo el gusano y absteniéndose de entrar al agua, para impedir que el gusano deje más huevos (156, 191).

En la escuela, los maestros se valen de medios visuales y libros provistos por el programa de erradicación para enseñar a los niños cómo evitar la infección, mientras los educadores sanitarios instruyen a los residentes acerca de la manera de filtrar el agua para beber a través de tamices de tela. En áreas endémicas el agua se trata con bajas concentraciones del larvicida temefos (Abate) (24). Estos esfuerzos se concentran en la estación del crecimiento, cuando las larvas reaparecen habitualmente (201) (ver el cuadro 2).

En 1997, 19 países en los que la dracunculosis era una vez endémica se declararon, por certificación oficial, libres de transmisión de esa enfermedad —o sea, que no se han notificado casos por tres años consecutivos. En los 16 países de África, así como en la India y Yemen, donde aún hay drancuculosis, la prevalencia está disminuyendo (201). Sudán, sin embargo, aún tiene más de 100.000 casos de dracunculosis —según se estima, 78% de todos los casos del mundo— en gran parte porque la guerra civil dificulta la vigilancia (189). Por otra parte, Kenya, aunque sumamente susceptible a la reintroducción de dracunculosis del vecino país de Sudán, no ha notificado casos por varios años (201).

Diez años atrás millones de personas sufrían de dracunculosis en África y Asia. Hoy día, solo 10 países notifican más de 1.000 casos. En 1989 Ghana notificó 180.000 casos, y sólo 7.000 en 1994. Los avances recientes han sido aún más rápidos. En 1992, por ejemplo, Níger notificó 33.000 casos, pero sólo unos 3.000 en 1996. En 1994 India notificó casi 40.000 casos, pero sólo 9 casos en 1996 (201). Si se continúa progresando de esta manera, la dracunculosis puede ser pronto una cosa del pasado.


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¿A la guerra por el agua?

En los próximos decenios podrían desencadenarse conflictos —políticos y violentos— al aumentar el número de países cada vez más populosos que enfrentan tensiones hídricas y franca escasez de agua, según Peter Gleick, del Pacific Institute for Studies in Development, Environment and Security. De acuerdo con Gleick, la posibilidad de conflictos es "sintomática de nuestra incapacidad en general para manejar suministros de agua dulce de manera sostenible" (75).

Los problemas podrían surgir, en particular, en varias zonas donde el uso de agua dulce ya ha alcanzado o aun sobrepasado los límites naturales (62, 140). En estas zonas, sobre todo en el norte de África y el Cercano Oriente, los países no sólo enfrentan competencia interna creciente por suministros limitados de agua dulce como resultado del veloz crecimiento de la población y la ascendente demanda, sino que también se ven envueltos en disputas con los vecinos por los derechos al agua. Por ejemplo:

  • El agua se halla en el centro de una continua controversia entre Israel y Jordania. En mayo de 1997 se canceló una ceremonia para crear un "parque de la paz" conjunto en el lugar donde un guardia fronterizo jordano mató a siete niñas escolares israelíes después que Jordania acusó a Israel de posponer la aplicación de un convenio sobre el agua en el Tratado de Paz Jordano-Israelí de 1994. En virtud del tratado, Jordania iba a recibir de Israel 50 millones de metros cúbicos adicionales por año, en su mayor parte del río Yarmuk, uno de los principales tributarios del río Jordán (43). El tratado, por otra parte, no dice quién habría de pagar por el agua y su transporte. Desde la crisis del "parque de la paz" de mayo de 1997, Israel ha ofrecido pagar mitad de la cuenta, y el gabinete ministerial israelí ha aprobado un plan para suministrar a Jordania 50 millones de metros cúbicos de agua, lo que constituye la segunda transferencia convenida en el tratado.
  • Israel ya ha aprovechado su poderío militar para mantener el acceso al río Jordán. A principios de los años sesenta, soldados israelíes interrumpieron un plan sirio-jordano para desviar el río para el riego. Más tarde Israel ocupó secciones vitales de la cabeza del río Jordán, asegurándose así de que la mayor parte del caudal esté a disposición de los pueblos y establecimientos agrícolas de Israel (87).
  • Egipto ha amenazado a Etiopía con declararle la guerra si éste último lleva a cabo planes para desviar más agua del Nilo Azul para usos agrícolas. El gobierno egipcio considera que se trata de un asunto de vida o muerte (87). Sin las aguas nutritivas del Nilo, Egipto no podría existir como nación puesto que depende del Nilo para el 98% de sus necesidades de agua dulce.
  • El Proyecto del Sudeste de Anatolia, en Turquía, es uno de los planes más grandes de riego y generación de energía del Cercano Oriente (103). Este vasto complejo de presas, canales y sistemas de riego comenzó a funcionar en julio de 1992. A principios del siglo próximo se prevé que ha de desviar al menos la mitad del caudal del río Éufrates —unos 15.000 millones de litros de agua por año— a embalses y canales de riego turcos. Esta desviación dejaría a los países de Siria e Iraq, situados aguas abajo, con menos de la mitad del caudal estable al que ahora tienen acceso. Siria también está proyectando tomar unos 13.000 millones de litros del Éufrates antes de que éste entre Iraq, privando así a los agricultores iraquíes del agua para riego que tanto necesitan —agua a la que la gente de la zona ha tenido acceso por 6.000 años (120). Toda la región está expuesta a conflictos potencialmente desastrosos por recursos hídricos limitados.

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Ordenación eficaz de cuencas hidrográficas:
Restauración de la bahía de Chesapeake


La ordenación de cuencas hidrográficas es un proceso complicado y puede ser contencioso pues los límites de las cuencas hidrográficas no coinciden con los de las jurisdicciones políticas o administrativas. En este proceso intervienen, pues, numerosos niveles del gobierno y muchas comunidades diferentes, cada una de ellas con sus propios votantes e intereses. Porque demanda mucho tiempo y es muy difícil establecer el equilibrio de los intereses involucrados, la ordenación de cuencas hidrográficas raramente surte resultado.

Puede hacerse, sin embargo, como lo demuestra el ejemplo de la bahía de Chesapeake, el mayor estuario de agua salobre de Norteamérica. La ordenación de la cuenca de Chesapeake presenta obstáculos extraordinarios y aparentemente insuperables. Aunque la bahía en sí abarca sólo 5.500 kilómetros cuadrados y tiene en promedio sólo 6,5 metros de profundidad, la cuenca es vasta, extendiéndose por más de 160.000 kilómetros cuadrados a través de seis estados. Además, 15 millones de personas viven en esta cuenca, una de las zonas más densamente pobladas de la costa este (22).

A principios de los años ochenta los planificadores se encontraron frente a las consecuencias de decenios de abuso infligido en los recursos hídricos de la cuenca de Chesapeake. En todas partes se veían signos de deterioro:

  • En 1987 la bahía estaba recibiendo unas 184.000 toneladas métricas de nitrógeno y 74.000 toneladas métricas de fósforo por año de desechos humanos y animales y de fertilizantes comerciales.
  • La bahía había perdido más de la mitad de los pantanos naturales formados o no por las mareas y 40% de los bosques de las zonas pantanosas.
  • Los cuadros de hierbas marinas que una vez cubrían la mitad del fondo de la bahía por cientos de miles de acres, en 1984 se habían reducido a no más de 34.000 acres (14.000 hectáreas) —10% a 20% de la superficie original.
  • La crónica captura excesiva junto con la creciente contaminación y la degradación del hábitat contribuyeron a la extraordinaria declinación de las poblaciones de peces y mariscos de la bahía. Las capturas comerciales de lobina bajaron de 2.608 toneladas métricas en 1970 a sólo 272 toneladas métricas en 1983. La pesca de ostras de la bahía había descendido catastróficamente. Del máximo jamás alcanzado de 704.800 metros cúbicos en 1884, la recolección de ostras declinó a sólo 5.920 metros cúbicos en 1992.
Un puñado de ambientalistas locales lanzó una iniciativa a fines de los años sesenta para salvar la bahía. En esa época pocos preveían que esos esfuerzos resultarían en un amplio programa de ordenación de cuencas de seis estados para restaurar la cuenca de Chesapeake. Finalmente el esfuerzo se convertiría en un proyecto de restauración de varios millones de dólares en el que participarían organismos locales, estatales y federales y decenas de miles de personas de toda condición.

Una organización sin fines de lucro con admisión de miembros, la Chesapeake Bay Foundation, fue uno de los grupos principales que exhortaban a los gobiernos estatales a adoptar un enfoque integral de las cuencas hidrográficas para resolver los problemas ecológicos de la bahía. Después de ponerse lentamente en marcha en los años ochenta, los tres gobiernos estatales principales: Maryland, Virginia y Pensilvania, con ayuda de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los Estados Unidos, concordaron en lanzar un ambicioso programa de limpieza integrado.

En 1987, cuando EPA y los gobernadores de los tres estados principales de la cuenca se reunieron en una importante conferencia estratégica, no había precedentes de un intento semejante en los Estados Unidos. La conferencia dio como resultado el Convenio de la Bahía de Chesapeake entre los estados y el gobierno federal. En virtud del convenio, todos los estados de la cuenca se comprometen a haber reducido en un 40% la descargas de nutrientes en la bahía para el año 2000, tomando a 1985 como año base. "La meta para el año 2000 es un límite máximo permanente para las emisiones de nitrógeno y fósforo", explica William Matuszeski, Director del Programa de la Bahía de Chesapeake de EPA en Annapolis, Maryland. Se trata, esencialmente, de una política de no degradación para toda la cuenca hidrográfica en la cual todos los tributarios principales de la cuenca de Chesapeake han de reducir en un 40% la contaminación por nutrientes.

A fin de alcanzar esa meta tan ambiciosa, cada estado confeccionó su propia estrategia para la reducción de la contaminación, encuadrada dentro de los términos del convenio general. La legislatura de Pensilvania incluso promulgó la primera ley de ordenación de nutrientes de Estados Unidos. Si bien ni Maryland ni Virginia tomaron medidas legislativas obligatorias, ambos estados han incitado a los agricultores de la cuenca de Chesapeake a adoptar "las mejores prácticas de manejo", entre las cuales están la agricultura con poca o nada de labranza, junto con el uso reducido de plaguicidas y bastante menos aplicación de fertilizantes químicos, una de las principales fuentes de contaminación por nutrientes de la bahía.

Los estados de esta cuenca hidrográfica han logrado reducir fuentes concentradas de contaminación —efluentes de las plantas de tratamiento de aguas servidas y de complejos industriales. Maryland, Virginia, Pensilvania y la ciudad de Washington también han promulgado legislación para prohibir el uso de detergentes fosfatados. Con estas medidas se redujo entre 1985 y 1994 la contaminación por fósforo de la bahía en un 40%.

La mejora principal, declara Matuszeski, es que "hemos detenido el incremento de la contaminación por nitrógeno de la bahía pese a una población en aumento". Esto ha sido el resultado de la construcción de plantas de tratamiento de aguas servidas en tres etapas alrededor de la bahía y de reducir la cantidad de estiércol y fertilizantes que se filtran dentro de las aguas de superficie de la región.

Según EPA, muchos agricultores de Maryland, Pensilvania y Virginia han reducido notablemente el uso de fertilizantes y algunos no usan nada de fertilizantes comerciales, aplicando en cambio estiércol y residuos de las cosechas. El uso de plaguicidas ha bajado un 20% desde 1985. La bahía no se halla libre de problemas, como lo evidenció en 1987 un brote del organismo tóxico Pfiesteria piscicida, que mata la vida marina y degrada la calidad del agua. Aun así, Matuszeski piensa que las metas de la ordenación de cuencas hidrológicas se alcanzarán más pronto "una vez que logremos que los ecosistemas naturales empiecen a trabajar para nosotros, como los pantanos y las hierbas marinas" (90). Se ha avanzado más lentamento de lo que se esperaba, pero casi todas las tendencias están debidamente encaminadas.


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