CONTENIDO
TEMAS PRINCIPALES
Publicación del Population Information Program, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202-4012, USA
Septiembre de 1998 |
Agricultura: producir más con menosEn su mayoría, los sistemas de riego desperdician agua. Por lo común, sólo entre 15% y 50% del agua extraída para la agricultura de regadío llega a la zona de cultivos. La mayor parte se pierde por absorción en las acequias no revestidas, por las fugas de las cañerías, o por evaporación antes de llegar a los campos de cultivo (139). Si bien parte del agua "perdida" en los sistemas de riego ineficientes retorna a las corrientes de agua o acuíferos, de donde puede volver a extraerse, su calidad se ha degradado por obra de los plaguicidas, fertilizantes y sales que se escurren por el suelo. Los sistemas de riego deficientemente planeados y construidos han limitado el rendimiento de la mitad de todas las tierras de regadío (185). Paradójicamente, aun cuando llegue en cantidad suficiente a las tierras agrícolas, el agua de riego puede estropear gran parte de las tierras a menos que se drene de manera apropiada. Especialmente en muchas zonas áridas, las sales que existen naturalmente en el suelo deben drenarse con el riego por escorrentía. Si se dejan acumular en el suelo, llegarán finalmente a la superficie, envenenando la tierra (102). Además, el agua de riego deficientemente drenada puede elevar la capa freática hasta llegar a la altura de la raíz, anegando y ahogando los cultivos. A escala mundial, unos 80 millones de hectáreas de tierras agrícolas se han degradado por una combinación de salinización y anegamiento (185). Mejoramiento de la eficiencia del riego. Varios países están empeñados en mejorar la eficiencia del riego, ahorrando así agua y protegiendo la tierra. El riego por goteo es una de las técnicas, consistente en una red de tubos porosos o perforados, instalados generalmente en la superficie o bajo tierra, que llevan el agua directamente a las zonas de las raíces de los cultivos. Mediante esta técnica se mantienen bajas las pérdidas por evaporación, con una tasa de eficiencia del 95%. Se estima que en los sistemas de riego por goteo el uso del agua se reduce de un 40% a 60%, en comparación con los sistemas de riego por gravedad (139, 142). En los años setenta los sistemas de riego por goteo se aplicaron mundialmente sólo en 56.000 hectáreas, sobre todo para suministrar agua a las hortalizas y frutales en Australia, Israel, México, Nueva Zelandia, Sudáfrica y los Estados Unidos. En 1991 esa cifra se había elevado a 1,6 millón de hectáreas. Aunque esta área constituye menos del 1% de todas las tierras de regadío del mundo, el riego por goteo se utiliza extensamente en algunos países. Israel, por ejemplo, se vale del riego por goteo en 50% de toda el área de regadío (142). Otro método de conservación promisorio —la aplicación de precisión con bajo uso de energía (LEPA, del inglés) ofrece considerables mejoras en relación con los sistemas de aspersión corrientes, que esparcen agua en el aire. En el método LEPA se lleva el agua a los cultivos mediante tubos goteadores que se extienden del brazo del rociador. Cuando se aplica junto con las técnicas agrícolas de ahorro de agua, este método puede tener una eficiencia máxima del 95%. Como este método funciona con baja presión, los costos energéticos se reducen de un 20% a un 50%, en comparación con los sistemas corrientes. Los agricultores de Texas que han modificado los sistemas de aspersión corrientes con el LEPA, han notificado que su producción ha aumentado hasta un 20% y que en uno o dos años recuperaron los costos de inversión (139, 142). Métodos de riego para la población rural pobre. Numerosos países en desarrollo no disponen de los medios para invertir en técnicas como la de riego por goteo y el LEPA. Pero las presiones para alimentar las poblaciones rurales rápidamente crecientes requieren que se aprovechen mejor los escasos recursos de agua dulce. En muchas regiones que encaran condiciones estacionales de aguda escasez de agua, los proyectos de conservación están colaborando con agricultores campesinos en la construcción de pequeños estanques para recoger y almacenar agua en la estación lluviosa y utilizarla en la estación seca (35). Además, en partes del este de África, los agricultores de subsistencia recurren a la "recolección del agua" —antiguas técnicas que consisten principalmente en cavar pozos profundos cerca de cada planta para recoger y almacenar agua de la estación lluviosa y utilizarla durante la estación seca (35, 186). Otro método tradicional consiste en colocar largas hileras de piedras a lo largo de las curvas del terreno en suave declive para contener la escorrentía y esparcir el agua en un área más amplia. Este método, ideado en la región de Yatenga, de Burkina Faso, se aplica ahora en más de 8.000 hectáreas en 400 aldeas de distintas partes del país. También se emplea en Kenya y el Níger. Con este método, combinado con la práctica de la recolección del agua, la producción agrícola ha aumentado en un 50% (30, 35). Recuperación de las aguas servidas urbanas. Varios países canalizan las aguas servidas urbanas tratadas de los pueblos y ciudades hacia las fincas cercanas donde se cultivan hortalizas y frutales. Actualmente, por lo menos medio millón de hectáreas de 15 países se riegan con aguas servidas urbanas tratadas, generalmente denominadas "aguas pardas". Israel tiene el programa de aguas pardas más ambicioso de todos los países. Casi todas las aguas servidas de Israel se depuran y vuelven a utilizarse para regar 20.000 hectáreas de tierras de labranza (139). Algunos países en desarrollo también emplean esta técnica (177):
Esas técnicas de tratamiento natural del agua, como la que hace uso de los pantanos, pueden ser a menudo una posibilidad en lugar de los sistemas modernos de tratamiento del agua que son demasiado costosos para las zonas urbanas pobres de los países en desarrollo. El reciclaje de desechos con fines agrícolas mediante el uso de lagunas de oxidación y lagunas aireadas no requiere tanta tierra como suele suponerse. Además, reduce la contaminación y la necesidad de fertilizantes y a menudo puede lograrse con "tecnología de pequeña escala y de bajo costo basada en las tradiciones locales, descentralizada y ecológicamente atinada", de acuerdo con el ingeniero hidrólogo Janus Niemczynowicz (124). |