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Publicación del Population Information Program, Center for Communication Pro-grams, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA. Volumen XXVIII, Número 3 |
Población y desarrollo sostenibleLos ambientalistas y los economistas concuerdan cada vez más en que los esfuerzos por proteger el medio ambiente y por lograr mejores niveles de vida pueden estar estrechamente vinculados y se refuerzan mutuamente. La desaceleración del incremento de la población, especialmente en vista de la creciente demanda per cápita de recursos naturales, puede quitar la presión que soporta el medio ambiente y ganar tiempo para mejorar los niveles de vida sobre una base sostenible (92, 196, 245, 254). Aunque no está claro si el rápido crecimiento de la población causa a la larga pobreza, “es evidente que las altas tasas de fecundidad que conducen a una población de rápido crecimiento han de aumentar a corto plazo el número de personas que viven en la pobreza y llevarán en algunos casos a que sea más difícil escapar de la pobreza,” observa el investigador Dennis A. Ahlburg (7). Es difícil invertir para el futuro si todos los recursos se gastan en tratar de mantenerse a la par de las necesidades actuales de la población en rápido crecimiento. Al desacelerarse el crecimiento de la población, los países pueden invertir más en educación, atención de la salud, creación de empleos y otras mejoras que contribuyen a elevar los niveles de vida (245). Además, al elevarse los ingresos, ahorros e inversiones individuales, se hallan disponibles más recursos que pueden incrementar la productividad. Se ha reconocido que este proceso dinámico es una de las razones fundamentales del rápido crecimiento de la economía de numerosos países asiáticos entre 1960 y 1990 (144). En los últimos años la fecundidad ha estado descendiendo en muchos países en desarrollo y, como resultado, el crecimiento anual de la población mundial bajó a alrededor del 1,4% en 2000, de aproximadamente el 2% en 1960. Según estimaciones recientes de las Naciones Unidas, la población está creciendo a razón de 78 millones de habitantes por año, menos de los 90 millones estimados a principios de los años noventa (243). Aun así, al ritmo actual, cada 13 años se agregan a la población mundial aproximadamente 1.000 millones de habitantes. En 1999 la población mundial sobrepasó los 6.000 millones y se proyecta que se elevará a más de 8.000 millones en 2025. Mundialmente, las tasas de fecundidad han bajado a la mitad desde los años 60, con tres hijos por mujer (243). En 65 países, incluidos 9 del mundo en desarrollo, las tasas de fecundidad han descendido por debajo del nivel de remplazo de unos dos hijos por mujer (224). La fecundidad, empero, está por encima del nivel de remplazo en 123 países, y en algunos está considerablemente por encima del nivel de remplazo. En estos países la población continúa aumentando rápidamente. Alrededor de 1.700 millones de habitantes viven en 47 países donde la tasa de fecundidad es, en promedio, de tres a cinco hijos por mujer. Otros 730 millones de habitantes viven en 44 países donde la mujer tiene, término medio, cinco hijos o más (182). Casi todo el crecimiento de la población tiene lugar en el mundo en desarrollo. Como resultado de las diferencias existentes en el crecimiento de la población, en Europa la población declinará del 13% al 7% de la población mundial en la próxima cuarta parte del siglo, mientras que la del África subsahariana se elevará del 10% al 17%. Según las proyecciones, los porcentajes de las otras regiones serán más o menos como los actuales (169). Al continuar aumentando la población y la demanda de recursos naturales, los límites ambientales se pondrán cada vez más de manifiesto (169). Se prevé que la escasez de agua afectará a casi 3.000 millones de personas en 2025, y que el África subsahariana será la zona en peores condiciones (82). Muchos países podrían evitar las crisis ambientales si tomaran ahora medidas para conservar y administrar mejor los suministros y la demanda, y al mismo tiempo ofrecieran a familias e individuos la información y los servicios necesarios para tomar decisiones razonadas sobre la salud reproductiva. Los programas de planificación familiar desempeñan un papel clave. Cuando la información y los servicios de planificación familiar están ampliamente disponibles y accesibles, las parejas tienen mayor posibilidad de que se cumplan sus deseos respecto de la fecundidad (133). “Aun en circunstancias adversas, ingresos bajos, educación limitada y escasas oportunidades para la mujer, los programas de planificación familiar han significado un crecimiento más lento de la población y mejor bienestar de la familia,” ha hecho notar el Banco Mundial (27). Si todos los países se comprometieran a esforzarse por la estabilización de la población y la conservación de los recursos naturales, el mundo sería más capaz de atender las exigencias del desarrollo sostenible. Para llevar a la práctica el desarrollo sostenible se requiere una combinación de inversiones públicas atinadas, un manejo eficaz de los recursos naturales, tecnologías agrícolas e industriales más limpias, menos contaminación y un crecimiento más lento de la población. El mejor manejo de los recursos contribuye a proteger el ambiente y a conservar la capacidad productiva de la naturaleza. Las economías más fuertes pueden permitirse invertir más en la protección del ambiente. El crecimiento más lento de la población puede ayudar a acelerar el crecimiento económico y a conservar los recursos naturales. |
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