CONTENIDO

        Capítulos
  1. La tierra y sus habitantes
  2. La contaminación y los riesgos para la salud
  3. La alimentación del mundo en el futuro
  4. El agua dulce: sangre vital del planeta
  5. Océanos en decadencia
  6. Los bosques: pulmones de la tierra
  7. La diversidad biológica en peligro
  8. Hacia un mundo habitable

TEMAS PRINCIPALES


Publicación del Population Information Program, Center for Communication Pro-grams, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.


Volumen XXVIII, Número 3
Otoño de 2000
Serie M, Número 15
Temas especiales

Los bosques: pulmones de la tierra

La cubierta forestal del mundo se está contrayendo. En los últimos 50 años se ha perdido casi la mitad de la cubierta forestal original del mundo, unos 3.000 millones de hectáreas. Todos los años 16 millones de hectáreas de bosques vírgenes se talan, nivelan o queman (25, 76).

Entre 1980 y 1995 el mundo perdió unos 180 millones de hectáreas de bosques, una superficie del tamaño de Indonesia. Mientras los países desarrollados tuvieron un incremento neto de 20 millones de hectáreas gracias a la reforestación, en el mundo en desarrollo se registró una pérdida neta de 200 millones de hectáreas de bosques (76).

Los bosques tienen muchas funciones de valor para la humanidad y para la naturaleza misma. Si se sacan los árboles, la intrincada red del ecosistema se deshace (83, 162). Los bosques absorben dióxido de carbono y producen oxígeno, sujetan los suelos, regulan el ciclo del agua, protegen contra la erosión y proporcionan un hábitat a millones de especies (59).

Los productos forestales son esenciales para la economía mundial, con un valor aproximado de US$400.000 millones anuales en madera, pulpa, papel y leña. Además de la madera, otros productos forestales como medicinas, verduras y frutas, proporcionan otros US$20.000 millones y tienen una importancia cada vez mayor (83, 162).

Los bosques sanos estimulan la producción de alimentos. Los árboles absorben y almacenan agua de una estación a otra, liberando humedad lentamente durante los períodos secos. Sin cubierta forestal, el agua corre más rápidamente durante la estación lluviosa tropical, arrastrando con ella la valiosa capa orgánica del suelo. En un estudio del Banco Mundial se encontró que el índice de pérdida de suelos era 10 veces más alto en los bosques donde se practica el cultivo migratorio de corte y quema que en los bosques inalterados (34). Una razón por la cual el rendimiento agrícola ha descendido en el África subsahariana es que una vasta parte de la cubierta forestal ha desaparecido, acelerando la erosión y la pérdida de nutrientes del suelo.

La cubierta forestal regula el clima, mientras que la destrucción de los bosques contribuye al calentamiento atmosférico mundial. En tanto que los árboles vivos absorben y almacenan dióxido de carbono de la atmósfera, los árboles talados y quemados liberan carbono en la atmósfera. En el último decenio la deforestación tropical ha liberado grandes cantidades de carbono almacenado, lo que representa aproximadamente un cuarto de las emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera debidas a la actividad humana (83) (ver el recuadro Calentamiento atmosférico mundial: signos inquietantes).

La presión en los bosques

La demanda actual de productos forestales puede exceder los límites del consumo sostenible en un 25% (83, 249). La mayor parte de esa demanda proviene del mundo desarrollado. Con sólo el 16% de la población del mundo, Norteamérica, Europa y Japón consumen dos tercios del papel y cartón y la mitad de la madera industrial producidos mundialmente (2, 25). La demanda de productos industriales de madera también ha aumentado en los países en desarrollo, junto con la demanda de leña, la principal fuente de energía de muchas comunidades rurales (76).

En todos los años noventa muchos países en desarrollo con rápido crecimiento de la población tuvieron altas tasas de deforestación (58). La tierra de los bosques se destinó a la explotación agrícola y los árboles se talaron para la provisión de viviendas y leña. Además, los países en desarrollo incrementaron las exportaciones de productos forestales para satisfacer la demanda creciente de los países desarrollados.

La superficie per cápita ocupada por bosques se redujo a la mitad entre 1960 y 1995, poniendo de manifiesto el crecimiento de la población y la desaparición de la cubierta forestal (83). En 1995 cerca de 1.700 millones de personas vivían en países con menos de un décimo de hectárea de cubierta forestal per cápita (83). En 2025, según las estimaciones, 4.600 millones de personas vivirán en esos países.

Heraldo Castro/Conservation International

En Brasil y muchos otros países en desarrollo, la explotación forestal es una importante fuente de ingresos. Los bosques son esenciales para la economía mundial, pero la demanda actual de productos forestales puede sobrepasar en un 25% el límite del consumo sostenible.

¿Qué puede hacerse?

Al crecer la población y el consumo per cápita de productos forestales, los países deben bregar más por un gerenciamiento sostenible de los recursos forestales. Las siguientes novedades son alentadoras:

Mejoras tecnológicas. Las mejoras tecnológicas, incluido el uso de papel y cartón reciclados, han mejorado apreciablemente la cantidad de pulpa requerida para producir papel. En 1970 el 80% del papel y el cartón consistía en pulpa de madera. En 1997 los procesos de producción más eficientes habían reducido esa cifra al 56%. Como resultado directo, se prevé que la producción de pulpa para papel ha de aumentar poco más del 1% en el próximo decenio, aproximadamente la mitad de la tasa de crecimiento durante los años ochenta (76).

Certificación de productos forestales. La adopción de un sistema de identificación de los productos forestales provenientes de bosques ordenados de manera sostenible podría facilitar los esfuerzos en favor de la sostenibilidad. En 1998 se habían certificado unos 10 millones de hectáreas de tierras forestales (276). Más de 90% del área certificada corresponde a bosques de zonas septentrionales templadas, en su mayoría en Europa y Norteamérica. Casi 60% de toda el área certificada se halla en sólo dos países: Suecia y Polonia, evidentemente como resultado de las campañas de educación y concientización de la población (76). En los bosques tropicales, donde actualmente tiene lugar la mayor parte de la destrucción, la producción sostenible se ha certificado sólo en áreas muy pequeñas.

Respuestas intergubernamentales. En 1995 se estableció el Panel Intergubernamental sobre Bosques (PIB) en respuesta a la Cumbre de la Tierra de 1992. En 1997 el PIB se convirtió en el Foro Intergubernamental sobre Bosques, después de la revisión quinquenal de las Naciones Unidas de las metas de la Cumbre de la Tierra. La misión del foro consiste en examinar las causas subyacentes de la deforestación y ayudar a los países a crear estrategias para abordarlas (76).

Por otra parte, se han abandonado los esfuerzos iniciados en 1990 con el objeto de promover un convenio jurídico internacional sobre bosques. Algunos observadores creen que la promoción de ese tipo de convenio sólo codificaría las normas de un consenso débil, lo que sería peor que no tener ningún convenio (15, 101). En vista de la amplia oposición a un convenio, no es probable que la cuestión llegue a la mesa de negociaciones (6).

Numerosas organizaciones, en cambio, instan a los gobiernos de los países con grandes recursos forestales a poner en vigor la legislación existente y a introducir iniciativas de conservación forestal más eficaces (6, 235). Alrededor de 130 países han elaborado o actualizado en el último decenio programas nacionales sobre bosques (76).

Si bien se trata de iniciativas prometedoras, no puede esperarse que detengan por completo la destrucción forestal. Millones de personas dependen de los productos forestales para su sustento. La ordenación sostenible de los bosques requerirá no sólo el cumplimiento de las leyes que protegen a los bosques sino también fuentes alternativas de subsistencia para muchos habitantes de zonas rurales.


Anterior | Siguiente
Parte principal | Contenidos


Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health Center for Communication Programs Information & Knowledge for Optimal Health (INFO) Project
111 Market Place Suite 310, Baltimore, MD 21202
Phone: 410-659-6300    Fax: 410-659-6266    
Security & Privacy Policy
Icon Depicting USAID Seal