CONTENIDO

        Capítulos
  1. La tierra y sus habitantes
  2. La contaminación y los riesgos para la salud
  3. La alimentación del mundo en el futuro
  4. El agua dulce: sangre vital del planeta
  5. Océanos en decadencia
  6. Los bosques: pulmones de la tierra
  7. La diversidad biológica en peligro
  8. Hacia un mundo habitable

TEMAS PRINCIPALES


Publicación del Population Information Program, Center for Communication Pro-grams, The Johns Hopkins University School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.


Volumen XXVIII, Número 3
Otoño de 2000
Serie M, Número 15
Temas especiales

Contener la contaminación,
mejorar la salud

Muchas medidas tendientes a conservar los recursos naturales y proteger el medio ambiente también ayudan a mejorar la salud pública al refrenar la contaminación. Las siguientes medidas, en particular, son dignas de atención:

  • Suministrar agua potable a los 1.200 millones de personas que carecen de acceso a esta fuente básica de buena salud y bienestar.
  • Proporcionar saneamiento adecuado a los 3.000 millones de personas que actualmente no lo tienen. Es fundamental para la salud pública que se rompa el ciclo de las enfermedades transmitidas por el agua. En particular, la fiscalización de las aguas servidas sin tratar ayudaría a controlar la propagación de enfermedades relacionadas con el agua.
  • Prevenir la contaminación del aire llegando a acuerdos regionales destinados a mejorar la calidad del aire. Esos acuerdos darían ímpetu a los esfuerzos nacionales y urbanos por contener la contaminación del aire. Un ejemplo factible es la Convención Transfronteriza sobre Contaminación del Aire de Largo Alcance respaldada por la Comisión Económica para Europa (CEPE) para contener la lluvia ácida y los contaminantes de largo alcance.
  • Adoptar un tratado globalmente obligatorio para eliminar los COP. Los gobiernos y las ONG pueden ayudar al PNUMA en el diseño de un tratado internacional para eliminar estos peligrosos productos químicos lo más pronto posible.

Salvaguardar la diversidad biológica

Las estrategias destinadas a salvar una especie a la vez llevan las de perder. La conservación debe concentrarse, en cambio, en las áreas críticas de diversidad biológica, los hábitats en los que vive la mayoría de las especies (162, 164, 228, 252, 267) (ver la mapa). El hecho de que estos hábitats estén sumamente concentrados sugiere que la conservación de las especies es mucho menos cara y potencialmente más eficaz de lo que se había pensado anteriormente (29, 155).

La Convención sobre Diversidad Biológica deberá ponerse en ejecución lo más pronto posible. Es el acuerdo global establecido que puede ayudar a resguardar la diversidad biológica. La convención reconoce los derechos de la comunidad a la diversidad biológica de la naturaleza. Los países signatarios han de establecer un sistema de intercambio de beneficios para compensar a las comunidades por el uso de recursos biológicos y conocimientos conexos por parte de las compañías farmacéuticas, biotecnológicas y agrícolas.

Estabilizar la población mundial

Los últimos cuatro decenios han sido testigos de un profundo cambio en las tasas de fecundidad y de crecimiento de la población mundial. La transición de la alta fecundidad y la alta mortalidad a la baja fecundidad y baja mortalidad (la transición demográfica) se completó considerablemente en el mundo desarrollado y está en curso en la mayor parte del mundo en desarrollo. Por otra parte, en muchos países del África subsahariana, el Cercano Oriente y el Asia meridional, la población continúa creciendo a una tasa del 2% por año o más rápidamente, y la mujer media tiene entre cuatro y siete hijos (182).

Es importante, por tanto, que los descensos de la fecundidad que han caracterizado los últimos 40 años no se detengan. Aun pequeños incrementos en las tasas de fecundidad, que podrían ocurrir si fuera a resentirse el compromiso de suministrar información, suministros y servicios de planificación familiar, resultaría en un crecimiento más rápido de la población. “Las inversiones en medidas destinadas a desacelerar la tasa de crecimiento de la población, y llegar así antes a una población estable y a niveles más bajos que con las tendencias actuales, reforzaría considerablemente los esfuerzos por abordar los problemas medioambientales del siglo por venir y reduciría apreciablemente los costos de esos esfuerzos,” de acuerdo a Richard Benedick (11).

Hoy día, la mayoría de las mujeres y los hombres quieren planificar sus familias (245). La medida en que las autoridades y el personal de atención de salud reproductiva ofrezcan buena información sobre la planificación familiar ha de determinar si esos hombres y mujeres podrán tener el número de hijos que quieran, cuando los quieran. Lo que está por verse es si la población mundial podría finalmente estabilizarse con 9.000 millones o menos, o si crecerá hasta los 11.000 millones o más aún (58, 84, 243).

Importancia de la distribución cronológica. En gran parte porque las tasas de fecundidad han sido altas, en algunos países los jóvenes que están por llegar a la edad fértil constituyen la mitad de la población. Los patrones de procreación de estos 2.000 millones de personas que actualmente tienen menos de 24 años determinan si la población continúa o no creciendo rápidamente o si lo hace más lentamente a un ritmo más sostenible en relación con el desarrollo y el medio ambiente (243).

Importancia del financiamiento. Los países en desarrollo representan la mayor parte de los gastos en planificación familiar y demás atención de salud reproductiva (242). Mientras el número de personas que necesitan servicios ha aumentado, los gastos públicos en servicios de atención de salud reproductiva han bajado apreciablemente desde 1995, el año de nivel máximo de inversiones en salud reproductiva.

>En Bangladesh una trabajadora local...

JHU/CCP Photoshare

En Bangladesh una trabajadora local habla sobre planificación familiar con mujeres de la comunidad. Las tasas de fecundidad han descendido en muchos países, pero la población mundial continúa ascendiendo rápidamente.

En su mayoría, los países donantes no han mantenido los compromisos de asistencia en materia de población y salud reproductiva contraídos en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) de las Naciones Unidas, celebrada en El Cairo en 1994. De acuerdo con su compromiso, al llegar al 2000, los países desarrollados deberían haber invertido unos US$5.700 millones anuales en programas de población (242). En cambio, la comunidad donante ha desembolsado unos US$2.000 millones anuales. Actualmente, lo gastado en programas de población mundial asciende a menos de la mitad de la suma aprobada, alrededor de US$8.000 millones en lugar de US$17.000 millones.

Los temores acerca de una “explosión demográfica” pueden haber aminorado a raíz del descenso de las tasas de fecundidad, pero según las proyecciones, la población del mundo continuará creciendo hasta mediados de siglo. El momento en que se estabilice y por tanto, el nivel a que se estabilice, tendrá un efecto poderoso en los niveles de vida y en el medio ambiente global. Mientras el tamaño de la población continúa alcanzando niveles jamás experimentados y el consumo per cápita aumenta, el medio ambiente permanece en suspenso.


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