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![]() Publicación del INFO Project, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA. Volumen XXX, Número 4, |
Vivienda y servicios inadecuadosAlrededor del mundo, más de 1.000 millones de residentes urbanos viven en viviendas inadecuadas, la mayoría en barrios pobres y asentamientos ilegales, donde las condiciones de vida y los servicios son deficientes (137). Una cuarta parte de todas las unidades de vivienda urbanas en los países en desarrollo son estructuras temporales, y más de un tercio no cumplen con las regulaciones de la construcción. La situación es peor en el África subsahariana, donde el 60% de las unidades de vivienda urbanas son estructuras temporales y aproximadamente la mitad no se ajusta a las regulaciones de la construcción (134). Los barrios pobres urbanos incluyen tanto viviendas de alta densidad, tales como torres de apartamentos, asentamientos ilegales y barriadas precarias, donde las personas ocupan terrenos baldíos y construyen ilegalmente casuchas para ellos mismos (134). Muchos de los asentamientos ilegales se forman en terrenos no aptos para la vivienda (por ejemplo, en tierras que se inundan durante la crecida del río o en lo alto del cerro) y están especialmente propensos a grandes daños durante catástrofes naturales (132) (ver la capitulo 4, Impacto en el medio ambiente). Los residentes de los barrios pobres, por lo general, no tienen la seguridad de tenencia, es decir, el derecho al acceso legal y uso del terreno y las construcciones que ocupan (133). Cada año unos cuantos millones de residentes urbanos son desalojados por la fuerza (132). Se estima que 20 a 40 millones de familias urbanas están sin hogares, algunas porque han sido desalojadas y otras porque no disponen de los medios necesarios para tener una vivienda, ni siquiera ilegalmente (137). Es especialmente difícil para el pobre urbano obtener tenencia porque los procesos de registro de la propiedad son ineficaces, complicados y caros (137). El proceso es aún más difícil en el caso de los asentamientos informales. Muchos gobiernos vacilan en legalizarlos por temor de fomentar aún más los asentamientos ilegales (3, 120). Sin embargo, la vivienda legal, por lo general, es muy cara para el pobre urbano o es escasa (132). Las regulaciones del gobierno anticuadas acerca del control de adquisición de terreno y construcción de vivienda, junto con el crecimiento rápido de la población urbana, han provocado que sea escaso el terreno, lo cual a su vez ha inflado los precios de vivienda. Estimaciones de varios países muestran que los hogares de bajos ingresos tardarían de 15 a 30 años en ahorrar el 30% a 50% de sus ingresos para poder adquirir un hogar en forma legal que cumpla con los requisitos mínimos. En realidad, la mayoría de los pobres urbanos ganan muy poco como para poder ahorrar dinero (3). Además, carecen del acceso al crédito de las instituciones comerciales de préstamos (132). Las personas en barrios pobres, a menudo, tienen que pagar más por los servicios que otros residentes urbanos, y reciben servicios de menor calidad (137). La escasez de suministros de agua pública obliga a muchos residentes urbanos de bajos ingresos a utilizar otras fuentes de suministro de agua, a menudo vendedores privados de agua, los cuales cobran muchísimo más que las tarifas públicas (136, 150). En Estambul, Turquía, el agua de vendedores privados cuesta diez veces más que la tarifa pública, mientras que en Mumbai (antes conocida como Bombay), India, los vendedores cobran veinte veces más (83). Los hogares pobres, a menudo, gastan del 5% al 10% de sus ingresos en comprar agua (44, 136). Carga de saludEn promedio, la salud de los residentes urbanos en los países en desarrollo es mejor que la de los residentes en áreas rurales, en parte porque las áreas urbanas, por lo general, ofrecen mejor atención médica y condiciones de vida más saludables que la mayoría de las áreas rurales. Las tasas de mortalidad infantil y entre menores de 5 años son más bajas en las áreas urbanas que fuera de éstas. El niño promedio nacido en un área urbana tiene más probabilidad de sobrevivir que un niño en un área rural. En 54 de los 57 países con datos de las Encuestas Demográficas y de Salud (EDS), las tasas de mortalidad infantil (muertes antes de un año de edad por cada 1.000 nacidos vivos) fueron más bajas en las áreas urbanas que en las rurales. De manera similar, las tasas de mortalidad entre menores de 5 años (muertes que ocurren entre niños de uno a cinco años por cada 1.000 niños que sobreviven el primer año de vida) fueron más bajas en las áreas urbanas que en las rurales en 56 de los 57 países estudiados (30). Dentro de las áreas urbanas, sin embargo, el pobre urbano enfrenta más riesgos de salud que el residente urbano promedio. En 17 de los 18 países estudiados con los datos de EDS, por ejemplo, la mortalidad infantil era más alta en las áreas urbanas menos desarrolladas que en las áreas urbanas más desarrolladas (el nivel de desarrollo indicado por el acceso a agua por tubería) (7) (ver la figura 4). Las condiciones de salud del pobre urbano son a veces aún peores que las del pobre rural (7, 161, 163). En las grandes ciudades de los países en desarrollo, la mortalidad entre menores de 5 años es mayor entre los niños cuyas madres migraron recientemente de las áreas rurales y aquellos que viven en viviendas de baja calidad (11). La extensión de enfermedades de la niñez está estrechamente relacionada con los niveles de pobreza y con la calidad y alcance de la atención médica, el suministro de agua limpia y el saneamiento (132). Acceso a los servicios. Los pobres urbanos son más vulnerables a la salud deficiente y los peligros ambientales porque existen más probabilidades de que ellos carezcan de vivienda y saneamiento adecuados, y de otros servicios básicos (107, 132). En cada uno de los 32 países en desarrollo con datos de EDS, los hogares pobres urbanos tenían menos probabilidades que otros hogares urbanos de tener acceso a los servicios básicos, entre ellos agua por tubería, retrete (inodoro) con cisterna y electricidad. El estado de pobreza fue definido por el hecho de ser propietarios de ciertos artículos de consumo en un hogar, tales como refrigerador y televisión, así como la calidad de la vivienda, incluyendo el número de habitaciones (48). Los servicios básicos necesarios para la buena salud, a menudo, no llegan al pobre urbano porque las autoridades municipales no reconocen muchos de estos asentamientos informales por razones políticas y administrativas, y por ello, estas áreas no tienen derechos a los servicios. En algunos casos, los barrios pobres no están clasificados como urbanos, precisamente porque carecen de los servicios (120). Además, como ya se indicó, el pobre urbano, a menudo se establece en terrenos que no son aptos para la vivienda. La expansión de infraestructuras tales como carreteras, las redes de suministro de agua, y alcantarillado puede ser difícil debido al terreno escabroso. Más aún, generalmente dichos vecindarios se desarrollan desordenadamente, sin planeamiento que permita espacio para esas infraestructuras. Para poder colocar las tuberías de agua o de alcantarillado, las autoridades de los servicios públicos tienen que, en muchas ocasiones, retirar o reubicar muchas de las viviendas (120). Además, los gobiernos y las agencias donantes le dan baja prioridad al suministro de servicios tales como atención médica primaria, educación básica, planificación familiar, agua y saneamiento, y nutrición, de acuerdo a un análisis realizado de 17 países en desarrollo del mundo (45). Las Naciones Unidas y el Banco Mundial están de acuerdo en que, en promedio, el 20% de los presupuestos nacionales de los países en desarrollo y el 20% de la asistencia internacional debe destinarse a expandir estos servicios básicos a todas las personas, tanto urbanas como rurales. En los 17 países estudiados, no obstante, el promedio de gastos en estos servicios fue únicamente el 12% del total de los gastos del gobierno (fluctuando de 8% en Líbano al 17% en Nepal). De manera similar, en muy pocas situaciones el gasto en los servicios básicos cubrió un 20% o más de la asistencia de donantes (45). En las áreas urbanas, los pobres por lo general sufren más por la carencia de servicios básicos, pero son los últimos en ser incluidos en la planificación urbana y en las mejoras de la infraestructura. Sus desventajas reflejan principalmente la falta de poder e influencia política que tienen (137). |
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