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![]() Publicación del INFO Project, Center for Communication Programs, the Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA. Volumen XXXI, Número 2, |
Diferencias y descensos de la fertilidadLa fertilidad varía entre las regiones. Entre los países en de-sarrollo encuestados desde 1990, la fertilidad más alta es la de África Subsahariana, con un promedio de 5,3 hijos por mujer, y la más baja es la de Asia y América Latina y el Caribe, con un promedio de 3,5 (promedios no ponderados, calculados a partir de los datos más recientes de cada país, ver el cuadro 2). de la siguiente página). En el Cercano Oriente y Norte de África, la TFT promedio es de 4,3 hijos por mujer. En los países encuestados de Europa Oriental y Asia Central, la fertilidad promedio es de 2,1 hijos, casi tan baja como en Europa Occidental y Norteamérica. La fertilidad también varía ampliamente entre los países dentro de las regiones. En seis países del Cercano Oriente y Norte de África encuestados desde 1990, la TFT fluctúa de 2,6 hijos por mujer en Turquía a 6,5 en Yemen. Entre ocho países encuestados en Asia desde 1990, el rango de la TFT varía entre 2,3 en Vietnam y 4,9 en Pakistán. (No obstante, los datos de las encuestas en Pakistán son de hace más de 10 años.) Entre 16 encuestas recientes en América Latina y el Caribe, la variación de la TFT es de 2,3 en Puerto Rico a 2,5 en Brasil y 5,0 en Guatemala. En los 11 países de Europa Oriental y Asia Central encuestados en 1990, la TFT es de menos de 2,0 hijos por mujer en todos los países europeos orientales y de 1,7 a 2,1 en la región del Cáucaso. En Asia Central la TFT fluctúa entre 2,0 hijos por mujer en Kazajstán y 3,4 en Kirguistán. Diferencias en los descensos. Como se mencionó antes, la fertilidad descendió en casi todos los países en los cuales se realizaron dos o más encuestas desde 1990, excepto en Malí, Níger y Turquía, donde hubo leves aumentos aparentes. La TFT bajó en promedio casi 2% por año en los cinco países asiáticos encuestados más de una vez desde 1990. El mayor descenso fue en India, de medio hijo por mujer entre las encuestas de 1992–3 y de 1998–9 (ver el cuadro 2). En los cuatro países del Cercano Oriente y Norte de África que se encuestaron más de una vez desde 1990, la fertilidad bajó, en promedio, más de 1% anualmente. La fertilidad descendió casi 2% por año en los 13 países de América latina y el Caribe donde se hicieron al menos dos encuestas desde 1990. En varios países en desarrollo, incluyendo Bangladesh, Egipto, Indonesia y Turquía, los descensos de la fertilidad fueron más lentos y en algunos casos parecieron revertir la dirección de los años noventa en comparación con la de los ochenta. Esta tendencia refleja cambios en muchos factores, incluyendo preferencias personales en cuanto al tamaño de la familia y circunstancias socioeconómicas, así como la etapa de transición demográfica en la que se encuentre el país, es decir, el cambio histórico de niveles altos de mortalidad y fertilidad en una población a los niveles más bajos. Es posible que cuestiones de medición también afecten los datos (20, 21, 29) (ver el recuadro, El ritmo de descenso de la fertilidad).
La fertilidad en África Subsahariana. Si bien la fertilidad en África Subsahariana continúa siendo más alta que en cualquier otra región, encuestas recientes ofrecen evidencia de que está ocurriendo una transición demográfica en ciertas partes de África (35, 124, 125). Por ejemplo, la fertilidad descendió más de 1% por año en 9 de los 16 países de África Subsahariana encuestados más de una vez desde 1990. La TFT fue más baja en Camerún: 1,0 hijo por mujer entre 1991 y 1998. En comparación con anteriores transiciones demográficas de otros lugares, la transición de África Subsahariana es mucho más lenta (29). Múltiples factores (culturales, económicos, políticos y demográficos) ayudan a explicar la diferencia. Algunos investigadores señalan como factores la continua y fuerte preferencia cultural por familias grandes, las vastas poblaciones rurales dependientes de la agricultura de subsistencia y los bajos niveles de desarrollo económico (28, 35, 46, 61, 80). Además, las constantes tasas altas de mortalidad entre lactantes y niños (ver la capitulo 8, La supervivencia y la salud de los niños) han coadyuvado a los altos niveles de fertilidad, ya que puede que muchas familias tengan hijos “demás” para compensar por aquellos que mueren en la infancia (28, 35). En años pasados, la falta de compromiso del gobierno con los programas de planificación familiar en algunos países limitaba el acceso a la gama de métodos anticonceptivos y servicios necesarios para satisfacer las necesidades de la población. Es más, algunos países subsaharianos han enfrentado conflictos internos que han hecho difícil la provisión de planificación familiar (28). De todas maneras, si las recientes tendencias de fertilidad en África Subsahariana son alguna indicación, las tasas de fertilidad en la región descenderán en el futuro igual que en otros lugares. Reflejando tal expectativa, la última proyección de variante media de las Naciones Unidas (ONU) muestra una TFT en África de 2,4 hijos por mujer para 2045–2050 (126). El impacto del SIDA. El VIH/SIDA es otro factor decisivo que afecta la fertilidad. Los niveles de VIH/SIDA que enfrenta África Subsahariana están entre los más altos del mundo. El SIDA, que ha elevado significativamente los niveles de mortalidad en los países más golpeados (ver la capitulo 8.3, Impacto del VIH/SIDA), puede incidir en la fertilidad de muchas maneras, en lo biológico así como en el comportamiento. Entre ellas, las muertes de personas en edad reproductiva, reducciones en la frecuencia del coito, mayor número de abortos espontáneos y mortinatos, aumento de la amenorrea y descenso de la fecundidad (capacidad de concebir) (47). Además, a medida que más personas tienen conocimientos sobre el VIH/SIDA y la forma de evitar la infección (56), es posible que demoren la iniciación de la actividad sexual, restrinjan las relaciones extramatrimoniales, utilicen condones o eviten por completo las relaciones sexuales, todos los cuales podrían reducir los niveles de fertilidad. Si bien los posibles vínculos entre el VIH y la fertilidad pueden verse claramente, la certeza sobre el verdadero impacto es menor (47, 72, 104). Ningún estudio ha llegado a firmes conclusiones sobre el efecto general del SIDA en la fertilidad en las poblaciones nacionales (47). |
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