El ritmo de descenso de la fertilidad
En los 38 países en desarrollo encuestados más de una vez desde 1990, la fertilidad ha descendido, en promedio, 1% al año. No obstante, el ritmo al cual ocurre el cambio varía ampliamente entre los países, desde Yemen, donde la tasa de fertilidad total (TFT) bajó en 1,2 hijos por mujer en cinco años, hasta Níger, donde la TFT subió en 0,2 hijos por mujer en seis años. A pesar de que la fertilidad en general ha ido bajando, las encuestas desde 1990 sugieren que el ritmo de descenso se ha hecho más lento en comparación con los registrados en los años setenta y ochenta. Tomando en cuenta a todos los países donde se hizo más de una encuesta, incluyendo encuestas antes y después de 1990, las instancias en que la tasa de descenso de la fertilidad se ha frenado superan por dos a una las aceleraciones experimentadas por esta misma tasa.
Muchos factores contribuyen a explicar por qué el ritmo de descenso de la fertilidad parece estar haciéndose más lento. La fertilidad baja más rápido cuando las tasas de fertilidad son altas (21), como sucedió en muchos países en desarrollo durante la década de los 70 y los 80. Entre tanto, estaban ocurriendo cambios económicos y sociales, y se estaban difundiendo rápidamente nueva información e ideas, nuevas actitudes respecto a la reproducción, ideales de familias más pequeñas y el acceso a anticoncepción eficaz.
Al mismo tiempo, la mortalidad entre lactantes y niños iba descendiendo en respuesta al mejoramiento de las medidas de salud pública en la mayoría de los países. El tamaño de las familias crecía ya que más niños sobrevivían sus primeros años de vida. Por ende, aumentó la exigencia de tener menos niños y el uso de anticonceptivos, lo cual resultó en descensos rápidos de la fertilidad.
A principios de los años noventa, en contraste, la información y servicios sobre planificación familiar habían logrado difundirse ampliamente a través de todo el mundo en desarrollo. La mayor parte de la gente ya conocía los métodos anticonceptivos y dónde conseguirlos. Es más, la influencia de las nuevas normas sociales que favorecían las familias más pequeñas ya se habían visto reflejadas en tasas de fertilidad más bajas. Gran parte de la demanda latente de planificación familiar ya había sido satisfecha. Dadas estas tendencias y el menor tamaño de las familias en comparación con las de los años setenta y ochenta, no debe ser sorprendente que, si bien la fertilidad continuó descendiendo durante los noventa en la mayoría de los países, el ritmo de descenso haya sido más lento.
Perspectivas de que haya mayores descensos. A pesar de los descensos de la fertilidad, en muchos países en desarro-llo las mujeres siguen teniendo más hijos de los que dicen desear, y muchas aún prefieren familias más grandes que las mujeres de los países desarrollados. De ahí que todavía exista un margen considerable para que la fertilidad descienda aún más. Se prevé que la fertilidad bajará más a medida que un número creciente de mujeres tenga mejor capacidad de prevenir los embarazos no deseados. Por otra parte, es muy probable que los niveles de la fertilidad en el futuro dependan cada vez más de los cambios en los factores socioeconómicos que empujan a las personas de los países en desarrollo a desear menos hijos (21).
Es probable que en los años venideros haya descensos más rápidos de la fertilidad en los lugares donde ahora es más elevada, es decir, en África Subsahariana. Hasta el momento, el ritmo del descenso de la fertilidad en África Subsahariana ha sido considerablemente más lento que en otras regiones en desarrollo, ya que, en promedio, las parejas africanas prefieren tener más hijos que otras parejas de otros lugares (29).
En la década de los 80, la fertilidad comenzó a descender en unos pocos países subsaharianos debido a una tendencia inicial hacia la preferencia por familias más pequeñas y al mayor uso de los anticonceptivos en la región. No obstante, durante los años noventa muchos de estos países acababan de empezar sus transiciones en materia de fertilidad, dejando lugar para que ocurrieran descensos más rápidos que en otros lugares que ya se encontraban en una etapa más avanzada de esa transición (29).
El “efecto tempo”. Últimamente, el descenso de la fertilidad parece haberse detenido completamente en algunos países en desarrollo (52). Una razón de ello es el llamado “efecto tempo” demográfico. Tal efecto es el resultado de cambios en el momento en que se tiene hijos en lugar de la exigencia de tener hijos en general. Probablemente esto explique hasta cierto punto el aparente estancamiento del descenso de la fertilidad en países como Bangladesh, Colombia, Egipto, Indonesia y Turquía, aunque la magnitud del efecto tempo es muy difícil de calcular (18).
El efecto tempo funciona de la siguiente manera: cuando sube la edad promedio a la cual las mujeres tienen hijos, la TFT parece bajar temporalmente, inclusive si a la larga las mujeres continúan alcanzando el mismo tamaño de familia completa que antes. Cuando el tamaño de familia completa desciende simultáneamente que se eleva la edad promedio de tener el primer hijo, como ha pasado en las últimas décadas y hasta hace poco, los descensos de la TFT se aceleran aún más (18).
Pero cuando la edad promedio a la cual las mujeres tienen su primer hijo deja de subir, como se vio en algunos países durante los años noventa, la TFT puede dejar de bajar temporalmente e inclusive elevarse un poco. Este efecto es completamente independiente de cualquier cambio en las preferencias respecto al tamaño de familia o en los niveles de uso de anticonceptivos.
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