Contenido
Capítulos
  1. Cómo promover el diálogo
  2. Apoyo al papel del cliente
  3. Mejoramiento del desempeño de los proveedores
  4. Mejores prácticas de capacitación
  5. Como evaluar la calidad de la ICP
  6. Yendo más allá de la planificación familiar
  7. Bibliografía

Este número se preparó en colaboración con la Iniciativa para Maximizar el Acceso y la Calidad (MAC) de la Oficina de Población y Salud Reproductiva de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. La Iniciativa MAC apoya la investigación e intervenciones basadas en la evidencia con el propósito de promover el acceso y la calidad de los servicios de salud reproductiva y planificación familiar.

Publicado por el Proyecto INFO, Center for Communication Programs, The Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.

Volumen XXXI, Número 4
Otoño de 2003
Serie Q, Número 1
Maximizar el acceso y la calidad

Yendo más allá de la planificación familiar

Conforme a las recomendaciones del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), los servicios de planificación familiar se están integrando cada vez más dentro de otros servicios de salud sexual y reproductiva. Además de la planificación familiar, estos servicios integrados pueden abordar el VIH/SIDA y otras ITS, infecciones y cánceres del sistema reproductivo, la infertilidad, atención ginecológica y de maternidad, atención postaborto, violencia basada en el género y educación sobre la sexualidad y crianza de los hijos (51, 157). La necesidad de mirar más allá de la anticoncepción cuando se trabaja con clientes de planificación familiar ha creado nuevos desafíos y oportunidades para la ICP.

Hay que enfocar la consejería
sobre ITS en el individuo

Los proveedores deben tratar de mejorar su trabajo al abordar la evaluación del riesgo, la prevención y el tratamiento del VIH/SIDA y otras ITS. En vista de que la prestación de servicios en planificación familiar puede ser uno de los pocos contactos que tienen las mujeres con el sistema de salud, los proveedores tienen una oportunidad única y la responsabilidad de ayudar a los clientes a hacer las elecciones adecuadas para protegerse contra el embarazo no planeado, las ITS y la infección por el VIH (144).

No obstante, es posible que los proveedores se sientan renuentes a tratar temas potencialmente embarazosos con los clientes, especialmente con clientes casados, quienes se supone (a veces incorrectamente) corren bajo riesgo de infección. Tal renuencia puede ayudar a explicar por qué a mediados de los noventa sólo cerca de una cuarta parte de 3.000 clientes recibieron información sobre el VIH/SIDA y/o las ITS durante consultas de salud materno-infantil y planificación familiar en cinco países africanos (Botswana, Ghana, Kenia, Zambia y Zimbabwe) (105).

Algunas estrategias comunes para incorporar temas relacionados con el VIH y las ITS dentro de la consejería para planificación familiar son problemáticas. Puede que no sea factible agregar material sobre las ITS y el VIH/SIDA a la información general de rutina que se proporciona a todos los clientes debido a las presiones de tiempo que crea para los proveedores; por otra parte, se corre el riesgo de sobrecargar a los clientes con más información de la que pueden asimilar (107). Tampoco es mejor proporcionar información sobre las ITS y el VIH solamente a los clientes dentro del “perfil” de riesgo, por ejemplo, trabajadores sexuales o mujeres con cónyuges itinerantes. Los perfiles no identifican en forma confiable a los individuos que corren riesgo de infectarse y marcan con un estigma injusto a algunos clientes (141).

En lugar de ello, la información sobre la evaluación del riesgo, prevención y tratamiento de las ITS y el VIH debería ser parte estándar de las charlas de salud de la clínica, la educación comunitaria y las campañas por los medios de comunicación masiva. Durante las consultas, los proveedores pueden entonces enfocarse en asegurar que todos y cada uno de los clientes comprendan cuáles son las conductas de riesgo y cómo protegerse de posibles infecciones. En las consultas de planificación familiar, esto consiste en ayudar a los clientes a evaluar sus riesgos de contraer ITS para que puedan escoger un método o una combinación de métodos apropiados (30, 158).

Los proveedores de planificación familiar
pueden ayudar a las víctimas de la violencia

Se calcula que mundialmente por lo menos una de cada tres mujeres ha sido golpeada, forzada a tener relaciones sexuales, o sufrido algún otro tipo de abuso (51). La violencia contra las mujeres y niñas puede ser física, sexual, psicológica o económica, pero el sexo a la fuerza y el abuso dentro del matrimonio se encuentran entre sus manifestaciones más comunes.

Los proveedores de atención para la salud reproductiva tienen una singular oportunidad y especial responsabilidad de ayudar a las víctimas de la violencia basada en el género por lo siguiente:

  • Ese tipo de abuso puede tener gran impacto en la salud reproductiva y bienestar sexual de las mujeres;
  • La violencia y la impotencia pueden limitar la capacidad de las mujeres de tomar decisiones informadas y voluntarias sobre su salud sexual y reproductiva; y
  • Los proveedores de salud reproductiva pueden ser la única conexión de estas mujeres con el sistema de salud y los servicios de apoyo de la comunidad (51).

Es necesario que los sistemas de salud asuman el compromiso de identificar y encarar las necesidades de las mujeres y niños víctimas del abuso. Muchos proveedores no son conscientes de la magnitud a la que llega la violencia contra las mujeres. Puede que algunos incluso contribuyan al problema al trivializar el abuso o tratarlo como una conducta normal, culpando a las víctimas, quebrantando su confidencialidad y poniendo en riesgo su seguridad (117). Las víctimas tienen múltiples y variadas necesidades, y una ICP que las apoye puede abrir la puerta para abordar esas necesidades.

Contar con capacitación, normas y ayudas de trabajo puede ayudar a los proveedores a reconocer sus propios valores y prejuicios, a desarrollar empatía y a mejorar sus destrezas comunicativas respecto a temas delicados como el abuso sexual (45, 60). En Venezuela, por ejemplo, el porcentaje de nuevos clientes que reveló antecedentes de violencia se elevó de 7% a 38% después de que la Asociación Civil de Planificación Familiar (PLAFAM) ofreció talleres de capacitación sobre concientización y destrezas específicas para los proveedores, introdujo un protocolo y un formulario de selección para consejería y desarrolló materiales de información para los clientes (46).


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