Contenido
Capítulos
- Qué significa el concepto
- Prácticas basadas en evidencias
- Adaptabilidad
- Vínculos con otros servicios
- Cómo minimizar el papeleo
- Factores físicos
- Horas de servicio y programación de citas
- Flujo de clientes
- División del trabajo y el diseño de cargos
- Factores sociales
- Cómo se implementa el concepto
- Bibliografía
Este número de Population Reports se preparó en colaboración con la Iniciativa para Maximizar el Acceso y la Calidad (MAC) de la Oficina de Población y Salud Reproductiva de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. La Iniciativa MAC apoya la investigación e intervenciones basadas en evidencias con el propósito de promover el acceso y la calidad de los servicios de salud reproductiva y planificación familiar.
Publicación del INFO Project, Center for Communication Programs, the Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA.
Volumen XXXII, Número 1
Invierno de 2004
Serie Q, Número 2
Maximizar el acceso y la calidad |
Cómo se implementa el concepto
¿Qué pueden hacer los gerentes y proveedores de los establecimientos de salud para aplicar los principios de organización del trabajo a sus propias organizaciones? Reunir a un grupo de personas de diferentes secciones y niveles de la organización, conformado tanto por personal en el campo como por administradores de rango más alto, puede ser un buen punto de partida. El grupo puede tomar distancia de las actividades diarias y observar cómo está diseñado y cómo se desempeña el trabajo con respecto a cada uno de los nueve elementos tratados en este informe. Al examinar los pasos de los procesos que se usan actualmente se puede descubrir qué procesos funcionan bien y cuáles no. Organizar los principios de trabajo en un patrón adecuado a la situación puede ayudar al personal a crear mejores formas de trabajar (ver el recuadro de abajo).
Consejos prácticos para iniciar la tarea
Sea usted gerente de programas, proveedor de servicios, supervisor o cualquier otro miembro del personal, los siguientes consejos prácticos le pueden servir como punto de partida para mejorar la organización del trabajo:
1. Observe de qué forma está actualmente organizado el trabajo en el lugar donde usted trabaja. Hágase las siguientes preguntas:
- ¿Por qué está organizado el trabajo en esta forma?
- ¿Está organizado para satisfacer las necesidades de los clientes?
- ¿Cómo se equilibra la eficacia y eficiencia para el cliente con la eficacia y eficiencia para el personal?
- ¿Son absolutamente necesarios todos los pasos y actividades?
- ¿Hay mejores formas de llevar a cabo el trabajo?
2. Póngase en el lugar de los clientes y recorra paso a paso los procesos. Tome en cuenta lo siguiente:
- ¿Le parece la clínica cómoda y segura?
- ¿Los signos o instrucciones ayudan a orientar a los clientes?
- ¿Cuánto tiempo esperan los clientes para recibir los servicios?
- ¿Saben los clientes cuándo regresar para seguimiento o dónde dirigirse para servicios de referencia?
3. Pregunte a los clientes qué opinan sobre la forma en que están organizados los servicios. ¿Cuáles serían sus sugerencias para mejorarla?
4. Pregunte a sus colegas qué opinan de la forma en que está organizado el trabajo. ¿Cómo podría mejorarse?
5. Asuma la responsabilidad de mejorar la forma de organizar el trabajo. Convoque y faculte a otras personas para que compartan la responsabilidad. Elogie a quienes proponen y efectúan cambios constructivos en la organización de su trabajo.
6. Pruebe formas diferentes de organizar el trabajo que podrían ser más eficaces, especialmente para el cliente.
7. Lea y comparta información técnica sobre cómo mejorar los procesos de trabajo (ver el Cuadro 1).
8. A lo largo del tiempo, haga más observaciones y solicite retroalimentación a fin de determinar cuáles procesos están funcionando mejor.
9. Informe a otras personas dentro de la organización cuáles aspectos funcionaron bien y cuáles no, y por qué.
|
No obstante, muchas veces las personas no tienen una idea clara de los procesos de trabajo, particularmente cómo se vincula su trabajo con el trabajo de otros. Juntar a todos los individuos involucrados en un proceso dado permite que cada participante describa la función que realiza dentro del proceso más amplio, y que juntos delineen un esquema básico del flujo de trabajo. Al visualizar el flujo real del proceso y compararlo con el que sería ideal, se puede descubrir que falta un paso en el proceso, que existen más pasos de los que son necesarios para cumplir el trabajo, que el proceso crea un embotellamiento en la atención, o hasta que no existe ni siquiera un proceso claro. Por otra parte, esto puede revelar que ciertos pasos le resultan confusos al personal o limitan el acceso de los clientes a los servicios, que no se asignan eficientemente las tareas o que no hay mecanismos para reasignar el trabajo cuando falta algún empleado. Una vez reunido, se puede incentivar al personal a que comparta las “mejores prácticas” que podrían implementarse a mayor escala.
Seguir este proceso paso a paso puede contribuir a que los gerentes mejoren la forma en que está organizado el trabajo (ver el recuadro de la derecha). Existe una variedad de métodos y herramientas para ayudar a los gerentes y proveedores a tratar los elementos específicos de la organización del trabajo incluidos en este informe (ver el Cuadro 1).
Cómo gestionar el cambio
Necesariamente, mejorar la forma de organizar el trabajo requiere que el personal y las organizaciones aprendan y cambien. Un modelo ampliamente usado para gestionar cambios identifica un proceso de ocho pasos que puede aplicarse al enfoque de organización del trabajo (60). Los pasos son:
Establecer un sentido de urgencia. Generalmente, la urgencia proviene de un cambio que se ha producido fuera de la organización. Los cambios en la prestación de servicios de salud —como la descentralización e integración de servicios— y la epidemia del VIH/SIDA están entre los múltiples desafíos a que se enfrentan las organizaciones dedicadas a la salud. El enfoque de organización del trabajo señala vías que pueden servir a las organizaciones para que encuentren nuevas formas de realizar mejor tareas ya conocidas, de reducir el desperdicio y de funcionar más eficazmente.
Formar una poderosa coalición orientadora. Los miembros del personal y otras partes interesadas tienen que participar en el proceso de cambio. Ellos conocen mejor que nadie el trabajo y los procesos de hacerlo. Por lo tanto pueden tener ideas más prácticas respecto a cómo mejorar su trabajo, qué cambios tendrían buen resultado y qué aspectos saldrían mal.
Crear una visión. Crear una visión para el cambio permite que aquéllos más afectados aprecien la necesidad de hacerlo. Es más probable que las personas acepten el cambio si detrás de él existe una razón poderosa y beneficios directos.
Comunicar la visión. A través de sus palabras y ejemplo, los líderes pueden motivar y persuadir al personal. Los líderes deben recalcar la visión una y otra vez para convertirla en el principio por el cual todos se rijan.
Facultar a otros para que actúen a fin de volver realidad la visión. Los gerentes tienen que inspirar y fortalecer al personal para que cambie el modo de pensar sobre su trabajo y la forma en que lo hace. Los gerentes pueden encontrar formas de expresar su aprecio por los empleados que actúan para convertir la visión en una realidad y efectúan cambios constructivos.

JHU/CCP
|
En Méjico, proveedores revisan la información sobre el programa. Mejorar la organización del trabajo es responsabilidad de todos. |
Planificar y crear metas a corto plazo. Generalmente, el cambio lleva tiempo. Por lo tanto, establecer y lograr metas a corto plazo puede ayudar a mantener la motivación del personal. Reconocer y recompensar a aquellos que contribuyen a alcanzar estas metas puede ayudar a que el personal continúe en la misma dirección por más tiempo.
Consolidar las mejoras y producir más cambios. Los gerentes deben obtener retroalimentación del personal para ver qué procesos funcionan mejor y dónde se necesitan todavía mejoras. Tienen que informar sobre los aspectos que funcionaron bien y los que no lo hicieron a fin de continuar mejorando.
Institucionalizar los nuevos enfoques. Para que el cambio tenga éxito y sea duradero, las nuevas formas de trabajo deben incorporarse a las normas y valores de la organización. Cuando los proveedores de salud asumen el mejoramiento de la organización del trabajo como compromiso propio, pueden brindar mejores servicios y obtener mayor satisfacción de su trabajo.
|
Poniendo en práctica los principios de organización del trabajo
Palestina: Reorganización de la ronda diaria de los médicos en los hospitales
Los médicos y enfermeras del Departamento Dos de Pediatría del Hospital Al-Naser en la Franja de Gaza decidieron que era necesario mejorar las rondas matutinas. Todas las mañanas, los cuatro médicos de guardia hacían la ronda en equipo, la cual consistía en visitar a los niños hospitalizados, examinarlos y tomar decisiones respecto a darles el alta, realizar otros estudios, recetar medicamentos o referirlos a un especialista.
El equipo de médicos comenzaba las rondas a diferentes horas cada día, y el tiempo requerido variaba dependiendo de cada ronda. Durante la ronda había constantes interrupciones por llamadas telefónicas, solicitudes de los gerentes, visitas de familiares de pacientes y consultas de otros médicos sobre casos complicados. Las rondas no seguían ningún orden ni sistema: a menudo faltaba algún instrumento o expediente clínico, lo cual obligaba a los médicos a tener que esperar al lado del paciente mientras una enfermera iba en busca de ellos. Como resultado, los médicos pasaban en realidad apenas la mitad de la ronda viendo a los pacientes. No tenían mucho tiempo para completar las historias clínicas de los pacientes ni escribir observaciones para el seguimiento en sus planillas.
Para mejorar esta situación, un equipo conformado por médicos, enfermeras, administradores y otros empleados del hospital diagramó los pasos de la ronda matutina en un gráfico de flujo (Principio: Promover el trabajo en equipo y evitar pensar en términos jerárquicos). Después de revisar todos los pasos del proceso vigente, tomando en cuenta la perspectiva global, el equipo acordó una solución: dividir la ronda en dos partes, una primera ronda a las 8:15 a.m. y una ronda general de 9:30 a.m. a 11:00 a.m., cuando comenzaban las horas de visita. Durante la primera ronda, se asignaba a cada médico cierto número de pacientes que debía visitar y evaluar antes de las 9:30 a.m., y a esa hora los médicos se reunían en grupo para comenzar la ronda general (Principio: Modificar los enfoques según la necesidad y programar teniendo en cuenta las necesidades tanto de los clientes como de los proveedores).
Como resultado de estos cambios, las rondas comenzaban y terminaban en un horario estándar, los médicos tenían tiempo suficiente de escribir observaciones para el seguimiento o notas en las historias clínicas de los pacientes, y el volumen de trabajo se distribuía uniformemente. El equipo estableció también planes de respaldo en caso de que no hubiera cuatro médicos que participaran en la ronda matutina (Principio: Planificar teniendo en cuenta las fluctuaciones comunes dentro de la prestación de servicios de salud).
Mientras la primera ronda permitía a los médicos abordar los casos de rutina individualmente, la ronda general era una plataforma para que los médicos discutieran los casos críticos en grupo e intercambiaran ideas sobre el manejo y tratamiento de los pacientes (Principio: Posibilitar las relaciones interpersonales positivas). Durante la ronda general, los cuatro médicos se reunían con el jefe de departamento para discutir los casos vistos esa mañana. Se repasaban rápidamente los casos habituales, dejando así más tiempo para tratar los casos críticos en detalle.
Además, se redujeron al mínimo todas las interrupciones. Las llamadas telefónicas se contestaban en la recepción de enfermería y los médicos recibían los recados después de concluidas las rondas. Las solicitudes de gerencia no urgentes y las visitas también se pospusieron hasta el final de las rondas (Principio: Adaptar el rol de vigilancia de acuerdo a la necesidad).
El nuevo sistema permitía brindar mejor atención a los pacientes. El tiempo dedicado al trabajo relacionado directamente con el paciente aumentó de un promedio de 60% hasta casi 100%, y el tiempo promedio de contacto entre médico y paciente se duplicó, de 7 hasta casi 15 minutos (Principio: Equilibrar el volumen y el flujo de clientes). Los padres y familiares de los pacientes expresaron mayor satisfacción con los servicios; por ejemplo, en una encuesta sobre el tema, la mayoría calificó como “excelente” la atención recibida por sus hijos, en comparación con “buena” o “muy buena” antes de implementar los cambios (1).
|
|