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Este número de Population Reports se preparó en colaboración con la Iniciativa para Maximizar el Acceso y la Calidad (MAC) de la Oficina de Población y Salud Reproductiva de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional. La Iniciativa MAC apoya la investigación e intervenciones basadas en evidencias con el propósito de promover el acceso y la calidad de los servicios de salud reproductiva y planificación familiar. ![]() Publicación del INFO Project, Center for Communication Programs, the Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, 111 Market Place, Suite 310, Baltimore, Maryland 21202, USA. Volumen XXXII, Número 1 |
Cada vez con mayor frecuencia, los sistemas de salud están utilizando un enfoque que se fundamenta en evidencias, es decir, basan sus guías, estándares y prácticas en evidencia científica sobre la seguridad, eficacia y eficiencia (18, 44). La adopción de prácticas y procedimientos basados en evidencias puede eliminar las barreras innecesarias que se interponen a la atención, permitiendo así una mejor prestación de servicios de salud (45, 104).
Principios para usar las
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Principios en acción Rusia: Usar las evidencias como guía para mejorar la atención reduciendo los costosEn 1998, tres hospitales en Tver Oblast, Rusia, utilizaron un enfoque basado en evidencias con el propósito de mejorar la atención para la hipertensión inducida por el embarazo, disminuir el número de mujeres hospitalizadas por este problema y, al mismo tiempo, reducir los costos de atención. Basándose en su revisión de la evidencia científica, los expertos clínicos actualizaron los criterios diagnósticos y los procedimientos para tratamiento. Al tener estos nuevos, y más exactos, criterios diagnósticos, disminuyó drásticamente el número de mujeres innecesariamente diagnosticadas con hipertensión inducida por el embarazo, sin que desmejorara la calidad de la atención. En los tres hospitales, el porcentaje de mujeres diagnosticadas con este tipo de hipertensión descendió de 44% de embarazadas en 1998 hasta menos de 6% en el año 2000. El número total de mujeres hospitalizadas por este problema en los tres hospitales disminuyó en un 77% entre 1998 y 2000. Además, el costo total promedio de atención, incluyendo hospitalización, medicamentos y pruebas de laboratorio, se redujo en un 87% (88, 89). |
Evitar las prácticas no comprobadas, que desperdician tiempo y recursos, y adoptar aquellas que han tenido impacto. Los programas que reemplazan guías obsoletas por prácticas basadas en evidencias pueden brindar servicios en forma más eficiente (ver el recuadro de la derecha). Por ejemplo, las prácticas actuales de atención prenatal recomiendan que las mujeres cuyos embarazos son normales visiten la clínica sólo cuatro veces, en lugar de asistir a visitas regulares más frecuentes. Al hacer una revisión sistemática de la evidencia existente, se descubrió que las visitas frecuentes no son necesarias (20). A menudo constituyen una carga para el sistema de salud y ocupan innecesariamente el tiempo de las clientas y de los proveedores (79, 124).
Las nuevas prácticas recomendadas requieren también que las familias elaboren planes de preparación para el parto: a fin de decidir previamente quién atenderá el parto, dónde se llevará a cabo y qué hacer en caso de surgir complicaciones. Este enfoque en la preparación reemplaza al “enfoque en el riesgo”, el cual identificaba a las mujeres con embarazos de alto riesgo a fin de poder remitirlas a otros centros para recibir atención especializada. Después de más de 10 años de experiencia, ha quedado demostrado que los factores de riesgo no logran distinguir eficazmente entre las mujeres que desarrollarán y las que no desarrollarán complicaciones (102).
Sirviéndose de las prácticas que se basan en evidencias, los gerentes pueden evitar aquéllas que no funcionan bien o crean costos innecesarios. Por ejemplo, hay evidencia de que el manejo sindrómico de la secreción vaginal no identifica con eficacia infecciones del cuello uterino como la gonorrea y la clamidia (24, 106). No obstante, el manejo sindrómico sí sirve para diferenciar las úlceras genitales y, en los hombres, las causas de la secreción uretral (27, 85, 120).
Eliminar las barreras innecesarias que restringen el acceso a los servicios. Barreras médicas innecesarias, tales como los exámenes, estándares, criterios de elegibilidad o prácticas que no tienen validez comprobable científicamente, pueden impedir a las personas el acceso a los servicios (8, 21, 54, 82, 104, 108, 110). Además, pueden incrementar los costos para los clientes, hacerles perder su tiempo y restringir sus opciones (10).
Principios en acción Kenia: Eliminar las barreras innecesariasDurante una evaluación de la calidad de atención en 1993, el personal de salud de la Asociación de Planificación Familiar de Kenia realizó una revisión de las prácticas y procedimientos clínicos. La misma reveló que algunos protocolos negaban innecesariamente servicios a las mujeres. Por ejemplo, uno de los protocolos exigía que las mujeres casadas obtuvieran el consentimiento de sus cónyuges antes de hacerse la oclusión tubárica, lo cual no era requerido ni por la ley de Kenia ni por los estándares internacionales de atención médica. Después de tener discusiones centradas en los derechos individuales de la mujer así como en el procedimiento médico, el personal clínico acordó que lo ideal era contar con el consentimiento del cónyuge pero que éste no debía ser un requerimiento. El personal también modificó otras regulaciones de la clínica que a menudo restringían servicios a las mujeres no casadas. Tales cambios en las prácticas clínicas eran un reflejo de un cambio positivo en la actitud de los proveedores hacia las clientas. “Igual que se confía en nosotros como proveedores para tomar decisiones, tenemos también que confiar en nuestras clientas y estar convencidos de que harán lo que es correcto para ellas”, dijo uno de los empleados (13). |
Estas barreras innecesarias surgen por muchos motivos. Puede que las guías de prestación de servicios que configuran la práctica profesional no estén actualizadas. Puede que los proveedores malinterpreten o ignoren las guías de prestación de servicios y, en lugar de ellas, impongan barreras creadas por ellos mismos. Por ejemplo, los proveedores pueden imponer barreras sobre la base de género o raza, o contraindicaciones no apropiadas respecto al uso de un método, como la corta edad de una mujer o el reducido número de hijos que tiene (126).
Una práctica frecuente innecesariamente restrictiva consiste en negar a la mujer acceso a los anticonceptivos hormonales o el DIU si no está menstruando (16, 76, 104, 108, 109). Los proveedores quieren asegurarse de que la mujer no esté ya embarazada al momento de comenzar a usar el método. Es posible que los proveedores no sepan que pueden hacer otras preguntas a fin de estar razonablemente seguros de que una mujer no está embarazada. Esta barrera común puede reducirse utilizando una sencilla lista de verificación (109) (ver el diagrama de abajo).
A menudo, los proveedores niegan el acceso a la planificación familiar a algunas mujeres porque desean proteger a las clientas de métodos anticonceptivos que ellos creen, incorrectamente, que ocasionan infertilidad u otros problemas de salud (6). Otros pueden tener prejuicios contra determinados métodos por su propia experiencia como usuarias, las experiencias de algunas de sus clientas o las de sus colegas, o por rumores que hace correr la gente. Es posible que los proveedores puedan superar tales barreras cuando las organizaciones corrigen las concepciones equivocadas y demuestran en términos prácticos en qué forma las creencias incorrectas pueden limitar las opciones de las clientas (ver el recuadro a la derecha).
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